Gerineldo + La condesita

Referencia: 
0118r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    N. Serrano
  3. Edad del informante: 
    70
  4. Localidad: 
    Puente Genil
  5. Provincia: 
    Córdoba, España
  6. Recopilador: 
    José Manuel Pedrosa
  7. Fecha de registro:

    Lunes, 29 Julio, 1991
  8. Notas: 

    Esta versión tiene un introito lírico tomado de los versos del romance "El prisionero" (IGRH: 0078).

    En la interpretación cantada, se repiten los octosílabos 15-16, 45-46, 49-50 y 87-88.

    La informante sesea.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0023+0110

    Este registro fue editado previamente en Pedrosa (1995).

    Fuentes primarias de "Gerineldo"
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 24); Armistead (1978: P2 [Q1]); Atero Burgos (2003: n.º 5); Checa Beltrán (2005: n.º 2); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 39, 41 y 42); Piñero Ramírez (1996: n.º 3); Piñero Ramírez (2004: n.º 2 y 3); Piñero Ramírez (2014: n.º 9); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 383-387).

    Fuentes primarias de "La condesita"
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 8); Armistead (1978: P2 [I7]); Atero Burgos (2003: n.º 41); Checa Beltrán (2005: n.º 15); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 15); Piñero Ramírez (1996: n.º 40); Piñero Ramírez (2004: n.º 3 y 36); Piñero Ramírez (2014: n.º 38); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: p. 365). 

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 

    Y allá por el mes de mayo,     cuando aprietan las calores
    cuando los enamorados    regalan a sus amores,
    unos les regalan flores    y otros les regalan lirios,
    y yo, ay, triste de mí,     metido en estas prisiones,
    sin saber cuándo es de día    y menos cuándo es de noche,
    si no es por los pajaritos    que habitan en esta torre.
    En lo alto de la torre    hay un árbol muy florido,
    que lo riega Gerineldo,     mi camarero pulido.
    Gerineldo, Gerineldo,     (..............................)
    quién te cogiera esta noche,     tres horas en mi albedrido.
    ―Como soy vuestro criado    burlarse queréis conmigo.
    ―No me burlo, Gerineldo,     que de veras te lo digo;
    a las diez se acuesta el rey    y a las once está dormido;
    entre las once y las doce    puedes rondar mi castillo,
    con zapatitos de seda    para no ser muy sentido.
    Entre las once y las doce,    Gerineldo en el castillo,
    tres vueltas le dio a la torre    y tres vueltas le dio al castillo,
    y cuando no ha visto a nadie    para el palacio s'ha ido.
    Al subir por la escalera,     Gerineldo dio un suspiro.
    ―¿Quién ha sido ese traidor,     quién ha sido el atrevido?
    ―Señora, soy Gerineldo,     que vengo a lo prometido.
    L´ha cogido de la mano    y en su lecho l´ha metido,
    y con palabritas dulces    los dos quedaron dormidos.
    Entre las once y las doce    pide el rey su vestido,
    que lo suba Gerineldo,     camarero más antiguo.
    Unos dicen: ―No está aquí;     otros dicen: ―Ya se ha ido.
    El rey como lo sabía,     al cuarto a la infanta ha ido,
    y se los ha encontrao a los dos     como mujer y marido.
    ―¿Qué hago yo en este caso,     qué hago yo aquí, Dios mío?
    ¿Cómo mato a Gerineldo,     que lo crié desde niño?
    Y si mato a la princesa    tendré mi reino perdido.
    Pondré la espada por medio,    que les sirva de testigo.
    A los fríos de la espada,    la infanta se ha removido:
    ―Levántate, Gerineldo,     que somos los dos perdidos,
    que la espada de mi padre    está sirviendo de testigo.
    ―¿Por dónde me voy ahora,     tres horas del sol salido?
    ―Vete por esos jardines    cogiendo rosas y lirios,
    y si te encuentra mi padre    te haces el desentendido.
    El rey como lo sabía,     ya al encuentro l´ha salido:
    ―¿Dónde vas tú, Gerineldo,     tan blanco y descolorido?
    ―Vengo del jardín, buen rey,     de coger rosas y lirios,
    y la fragancia de mi cara    una rosa se lo ha comido.
    ―No me lo puedes negar,     con la princesa has dormido.
    ―Máteme usted, señor rey,     que puesto que lo he merecido.
    ―No te mato, Gerineldo,     que te crié desde niño.
    [Com. 1: Ahora se forma una guerra.]
    Entre Francia y Portugal    se ha formado una guerra
    y a Gerineldo le nombran    de capitán general.
    [Com.2: Le dice a la princesa:]
    ―Si a los seis años no vengo,     niña, te puedes casar.
    Seis añitos se han pasado,     Gerineldo no vendrá.
    Se vistió de peregrina    y lo ha salido a buscar.
    En el medio del caminito    se ha encontrado una boyá.
    ―Boyerito, boyerito,     por la Santa Trinidad,
    que me niegues las mentiras    y me digas la verdad,
    ¿de quién es este ganado    con tantísima señal?
    ―Es del conde Gerineldo    que ya está para casar.
    Al oír esas palabras,    cayó al suelo desmayada.
    ―Toma esta onza de oro    y me llevas donde está.
    L´ha cogido de la mano,     la ha plantado en el portal,
    y ha pedido una limosna,     y el conde se la fue a dar.
    ―Eres el demonio, romera,     que me ha salido a buscar.
    ―No soy demonio, romera,     que soy tu mujer carnal.
    Y doña Isabel se queda    vestida y aderezá.
    [Com. 3: Con la que se iba a casar se quedó vestida y aderezá, porque como ella había tenido un niño y salió en busca de él.]