La muerte ocultada

Referencia: 
0068r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Francisco Gijón
  3. Edad del informante: 
    45
  4. Localidad: 
    Mengíbar
  5. Provincia: 
    Jaén, España
  6. Recopilador: 
    M.ª José López Medina
  7. Fecha de registro:

    Sábado, 14 Noviembre, 2009
  8. Notas: 

    Se repiten los versos según el esquema: "Ya viene don Pedro / de la guerra herido / y viene llorando / por ver a su hijo. / y viene llorando / por ver a su hijo".

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0080

    Fuentes primarias  
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 15); Armistead (1978: P2 [V1]); Atero Burgos (2003: n.º 42); Checa Beltrán (2005: n.º 16); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 11); Piñero Ramírez (1996: n.º 41); Piñero Ramírez (2004: n.º 37);  Piñero Ramírez (2014: n.º 41).

  10. Resumen: 

    Un caballero, que viene herido o de la guerra o de cazar (le muerde un animal, yerra un tiro o le dispara un pretendiente de su mujer), se acerca a su casa para despedirse de su esposa y de su hijo recién nacido. En ciertas versiones, cuando llega a casa le pide a su madre que le oculte a su esposa su inminente muerte. Se marcha de la habitación de la recién parida con la excusa de que el rey lo está esperando y, al salir de allí, muere. La suegra decide ocultarle el fatal lance a la nuera mientras que esta pasa la cuarentena. Cuando la viuda le pregunta por quién doblan las campanas, la madre del finado le responde que están celebrando su parto; cuando le pregunta por el ruido que se escucha en casa, le contesta que se trata de gente jugando a los naipes. Una vez cumplidos los cuarenta días, la viuda decide ir a misa. Le pide a la suegra que la aconseje acerca de la ropa que debe escoger. Esta le propone que se vista de negro. Una vez en misa, oye que la gente se refiere a ella como "viuda". Le pregunta a su suegra, que le revela la trágica verdad. En algunas versiones, el recién nacido muere de pena y la madre le sigue poco después. En otras versiones, la viuda se suicida o mata al niño y después se quita la vida.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.4.6. La familia reconstituida
  3. ¶: 

    Ya viene don Pedro       de la guerra herido
    y viene llorando       por ver a su hijo.
    —Cúreme usted madre       estas siete heridas
    que voy a la sala       a ver la parida.
    ¿Cómo estás, Teresa,       de tu feliz parto?
    —Yo estoy bien, don Pedro,       si tú no estás malo.
    —Acaba, Teresa,       de dar tus razones,
    que me está esperando       el rey de las cortes—.
    Al bajar la escalera       don Pedro expiró
    triste y afligido       su madre lo cogió.
    —Toquen, toquen, toquen       con mucha alegría
    pa que no se entere       la recién parida—.
    Ya llegó la hora,       los cuarenta días
    de salir a misa       la recién parida.
    —Yo te digo suegra,       como buena amiga:
    ¿qué vestido me pongo       para ir a misa?
    —Yo te digo nuera,       como buena amiga:
    el de seda negro       que te convenía—.
    Y al entrar a la iglesia       todos le decían:
    —¡Qué viuda más guapa,       qué viuda más linda!
    —Yo te digo suegra,       como buena amiga,
    ¿qué palabras son esas       que a mí me decían?
    —Yo te digo nuera,       como buena amiga:
    mi hijo ha muerto,       tú no lo sabías.
    —Hijo de mi vida,       hijo de mi alma,
    tú no tienes padre;       yo no lo sabía—.
    Subió a su cuarto,       corrió las cortinas
    y con un cuchillo       se quitó la vida.
    Toquen, toquen, toquen       con mucha tristeza
    que ha muerto don Pedro       y también Teresa.