Gerineldo

Referencia: 
0114r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Pilar Moreno Martínez
  3. Edad del informante: 
    82
  4. Localidad: 
    Siles
  5. Provincia: 
    Jaén, España
  6. Recopilador: 
    David Mañero Lozano
  7. Fecha de registro:

    Sábado, 3 Octubre, 2015
  8. Notas: 

    Pendiente de transcripción musical.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0023

    Fuentes primarias 
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 24); Armistead (1978: P2 [Q1]); Atero Burgos (2003: n.º 5); Checa Beltrán (2005: n.º 2); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 39, 41 y 42); Piñero Ramírez (1996: n.º 3); Piñero Ramírez (2004: n.º 2 y 3); Piñero Ramírez (2014: n.º 9); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 383-387).

  10. Resumen: 

    La hija del rey requiebra a su criado Gerineldo. Este accede a sus deseos y, en plena noche, se interna en la habitación de la princesa. El rey se despierta temprano y pregunta al resto de los criados por el paradero de Gerineldo. Estos no saben darle respuesta. En otras versiones, el rey se despierta de noche porque sospecha de su hija. Entra sigilosamente en la habitación donde duermen los amantes y deja su espada entre ambos para que sirva como testigo de su presencia. El rey se pregunta qué puede hacer, porque no se ve capaz de matarlos. Al sentir el frío de la espada, la infanta se despierta y, alarmada, le pide a Gerineldo que salga huyendo por el jardín. El rey le intercepta el paso y pide que le explique por qué está tan descolorido. Este le asegura que le ha robado el color una rosa. El rey le pide que no le niegue la verdad y le exige que se case con la infanta. Este se niega porque le ha prometido a la Virgen que nunca se casaría con una mujer de la que hubiese gozado con anterioridad. En algunas versiones, Gerineldo es condenado a muerte, pero escapa hacia tierras lejanas, mientras que la princesa queda en palacio deshonrada o embarazada.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 

    —Gerineldo, Gerineldo,     Gerineldito pulido,
    yo quisiera esta noche     gozar de tus alaridos.
    —Como soy vuestro criado     os queréis burlar conmigo. [Com. 1]
    —No me burlo Gerineldo,     que de veras te lo digo.
    Si vienes al cuarto a verme,     si mi padre está dormido—.
    Tres vueltas le dio al palacio,     tres vueltas le dio al castillo.
    [Com. 2: Entonces, luego dice…, cuando se le-, ya duerme con ella y cuando ella lo despierta y le dice:]
    —Levántate Gerineldo,     porque el día ya ha llegado.
    [Com. 3: Y entonces lo encuentra el rey y entonces dice. Dice ella:]
    —No te preocupes, mi reina,     que me voy a cortar rosas [¿y lirios?]—.
    El rey que se lo sospecha     al encuentro le ha salido:
    —¿Dónde viene Gerineldo     tan triste y descolorido?
    El color de alguna rosa,     el color se lo ha comido.
    [Com. 4: ¿Ves?, eso el rey se lo había…] 
    —No le engaño, mi buen rey,     yo con la infanta he dormido.
    No ha sido porque (……)     es que ella me ha comprometido.
    [Com. 5: Entonces él le dice: “Te tienes que casar con ella, si no te casas te voy a desterrar más allá de siete reinos”.]

    [Com. 1: Como se hablaba antes.]