Don Bueso

Referencia: 
0124r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    N. Serrano
  3. Edad del informante: 
    70
  4. Localidad: 
    Puente Genil
  5. Provincia: 
    Córdoba, España
  6. Recopilador: 
    José Manuel Pedrosa
  7. Fecha de registro:

    Lunes, 29 Julio, 1991
  8. Notas: 

    Títulos alternativos: "Hermana cautiva", "Don Bueso y su hermana", "Don Burgos", "La cristiana cautiva", etc.

    Durante el canto, a veces se repiten dos veces el primer octosílabo, y tres veces el segundo.

    La informante sesea.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0169

    Esta versión fue transcrita por vez primera en Pedrosa (1995).

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 4); Armistead (1978: P2 [H2, H3]); Atero Burgos (2003: n.º 43); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 34 y 35); Piñero Ramírez (1996: n.º 42); Piñero Ramírez (2004: n.º 38); Piñero Ramírez (2014: n.º 34); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 377 y 391).

    Estudios
    LÓPEZ ESTRADA, F. (1984). El romance de Don Bueso y la canción de La peregrinita en el cancionero folklórico de Antequera. En De los romances-villancico a la poesía de Claudio Rodríguez: 22 ensayos sobre las literaturas española e hispanoamericana en homenaje a Gustav Siebenmann, 253-263. Madrid: José Esteban; MENÉNDEZ PIDAL, M. (1948). Los romances de don Bueso, BHi, 50, 305-312; PIÑERO RAMÍREZ, P. Manuel (2001). Los montes de Oliva: el encuentro de la canción lírica con el romance en Don Bueso. En Carlos Alvar Ezquerra (coord.), Lyra mínima oral: los géneros breves de la literatura tradicional: actas del Congreso Internacional celebrado en la Universidad de Alcalá, 28-30 octubre 1998, 353-360. Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá; PIÑERO RAMÍREZ, P. Manuel (2001). La configuración poética de la versión "vulgata" de "Don Bueso". En Mercedes de los Reyes Peña, Rogelio Reyes Cano, Klaus Wagner (coord.), Sevilla y la literatura: homenaje al profesor Francisco López Estrada en su 80 cumpleaños, 109-132. Sevilla, Universidad de Sevilla.

  10. Resumen: 

    Una niña cristiana es raptada por los moros o se pierde y es recogida por ellos, y es obligada a trabajar como esclava. Sus padres quedan tristes y su hemano comienza a buscarla sin descanso. Esta secuencia se omite en muchas de las versiones. En algunas versiones sefardíes, la niña es raptada por el rey moro, que se la lleva en barco a su castillo. La reina siente celos porque el rey la quiere hacer su enamorada. Para castigarla, la manda a lavar al río, pero ella sigue conservando su belleza inalterable. Un caballero (que se pasea por la morería el día de los torneos, se acerca a la judería en busca de amores o regresa de la guerra) se encuentra con ella, que está lavando en una fuente. Le pide que se aparte para que su caballo beba. Ella le informa de que en realidad no es mora, sino cristiana cautiva. El caballero le pide que le acompañe a España. Aunque ella muestra reticencias (se preocupa por los pañuelos que está lavando y por su honra), él promete que será respetuoso. Cuando llegan a un paraje, ella comienza a llorar o a reír, según la versión, y cuenta que en aquel lugar cazaba su familia, o reconoce un árbol que plantó su hermano. En este momento, el caballero se da cuenta de que se trata de su hermana y, en algunas versiones, la interroga acerca del nombre de sus padres. Regresan a casa y el caballero anuncia la identidad de su acompañante. Existen varios desenlaces:  1) la madre desea saber si la hija conserva la honra, a lo que ella responde afirmativamente. 2) La madre no la reconoce porque viene muy descolorida y le pide que le dé alguna seña para confiar en ella. La muchacha asegura que su palidez se debe a su falta de sustento. Acto seguido, sube a su habitación y se lamenta de que su antigua saya esté rota. La madre la reconoce y le pide que no se preocupe porque le regalará otra. 3) La cautiva narra que ha tenido como medio de vida lavar la ropa de una mora. Transcurrido un tiempo, ella solicita ver a un hijo suyo que está en la morería. Los moros quieren hacerla cautiva, pero ella les dice que viene con su familia y que está solo de visita para bautizar a su hijo. 4) En algunas versiones, probablemente reelaboraciones modernas, los padres reciben a la hija perdida con mucha alegría y se intersan por su vida en tierras moriscas. La muchacha confiesa que los moros que la criaron la querían mucho y eran muy ricos. Asegura que estarán preocupados por ella y le pide al padre que les escriba una carta. Pasados unos días, reciben la contestación: los moros quieren que la muchacha vuelva a su tierra acompañada de su familia. A cambio, les ofrecen tierras y dinero, además de proponerles el casamiento de la antigua cautiva con el hijo del patrón.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.3. Romances sobre cautivos y presos
  3. ¶: 

    La reina se paseaba     por una montaña oscura.
    Se la encontraron los moros,     se la llevaron cautiva.
    [Com. 1: Llega el hermano con el caballo, que no la conocía (...). Estaba ella lavando los pañuelos y dice:]
    ―Apártate, mora bella,     apártate, mora linda,
    deja beber mi caballo     de esa agua cristalina.
    ―No soy mora, caballero,     que soy cristiana cautiva.
    Me cautivaron los moros     el día de Pascua florida.
    ―Si te quisieras venir     junto a mi caballería.
    ―Caballero, y estos trapos,     ¿dónde me los dejaría?
    ―Los finos y los de Holanda     junto a mi caballería
    y los que menos valieran     el río abajo irían.
    ―Caballero, y mi honra,     ¿dónde me la dejaría?
    ―Te juro al pie de mi espada     que a la cintura traía
    de no mirarte ni hablarte     hasta los montes de oliva.
    Al llegar a aquellos montes     la niña llora y suspira.
    ―¿Por qué lloras, mora bella,     por qué lloras, mora linda?
    ―Lloro porque en estos montes,     mi padre a cazar venía,
    y mi hermano Moralejo     con toda su compañía.
    ―¡Del cielo, qué es lo que oigo!     ¡Virgen Sagrada María!,
    que por traer una mora     me traigo a la hermana mía.
    ¡Abrid padres, los balcones,     ventanas y celosías,
    que aquí traigo yo a la prenda     que buscao de noche y día!
    [Com. 2: Al llegar a su casa…]
    Sus padres le han preguntado     ―Niña, ¿tú allí qué hacías?
    Lavándoles los pañuelos      a un morito que allí había.