Conde Claros en hábito de fraile

Referencia: 
0126r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Carmen Cervera
  3. Edad del informante: 
    75
  4. Localidad: 
    Zagra
  5. Provincia: 
    Granada, España
  6. Recopilador: 
    José Manuel Pedrosa
  7. Fecha de registro:

    Martes, 1 Diciembre, 1992
  8. Notas: 

    La informante cecea.

    Notas léxicas:

    autoridad: en el archivo sonoro, artoridad y aurtoridad.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0159

    Fuentes primarias  
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 2); Armistead (1978: P2 [B]); Atero Burgos (2003: n.º 3); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 38); Piñero Ramírez (1996: n.º 1); Piñero Ramírez (2014: n.º 6).

  10. Resumen: 

    Una dama es requerida por un caballero, que le promete mantener su amor en secreto. El amante cuenta su aventura en la corte, con tan mala fortuna de que llega a los oídos del padre de la muchacha. En otras versiones, la descubre un criado, que se lo cuenta a su padre. Este la encierra en un pozo o en un cuarto. Pasados unos días, unos familiares le comunican que va a ser quemada. La muchacha implora la presencia de un ángel, un pájaro o un familiar para hacer llegar a su antiguo amante una carta donde le informa de su situación. El conde accede a salvar la vida de la muchacha porque lleva en el vientre a un hijo suyo. El día en que se disponen a quemarla, aparece el amante, quien, vestido de monje o de clérigo, exige confesar a la joven. Le pregunta cuántos amantes ha tenido y ella responde que solo uno. El conde le desvela su identidad, huye con ella a caballo y se casan. En otras versiones, el conde se descubre y detiene la ejecución.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 

    Guisalda se paseaba     por sus lindos corredores
    con su traje de diario,     que le arrastran los galones.
    ―¿Quién te pillara, Guisalda,    entre las diez a las doce?
    ―Pos píllame cuando quieras,     que no se entere las cortes―.
    [Com. 1]
    Y al otro día siguiente     en los cortes lo sabían,
    que el niño de Montalbán,     que con una niña dormía.
    Y al otro día siguiente     el padre ya lo sabía:
    ―¿Qué dicen de Guisalda,     qué dicen de mi hija?
    Si esto fuese verdad,     de su sangre bebería.
    Y si esto fuese mentira,     reina de España la harían.
    Y el padre la ha echao un castigo     que esto no lo hace naide,
    de meterla en un pozo     que se le pudran las carnes.
    Dos hermanas que tenían,     tus ojos eran dos mares.
    Todos los días bajaban     a los pozos a rezarle.
    Guisalda tiene la culpa      de que padre incomodarte.
    Mañana te sacarán     a los campos a quemarte.
    Si viniera un pajarito     mandado por Dios llamar,
    le llevaría esta carta     al conde de Montalbán.
    Se presenta el pajarito     mandado por Dios llamar:
    ―Anda y llévale esta carta     al conde de Montalbán.
    Si lo pillas de paseo,     tú harás por esperar,
    y si lo pillas comiendo     de seguida se la das―.
    Y una carta de Guisalda,     que la sacan a quemar,
    si la quemen que la quemen,     a mí nada me se da.
    Lo que siento que mi sangre     dentro de su cuerpo va.
    Y al otro día siguiente     ya la sacan a quemar,
    y está vestido de obispo,     las cortes arriba van.
    ―Que detengan la justicia     y toda la autoridad*,
    que Guisalda es muy niña,     yo la quiero confesar.
    ¿Cuantos besos tú l´has dado     a los chicos de tu edad?
    ―Yo besos na más q´a uno,     al conde de Montalbán.
    [Com. 2: Y era él.]
    ―Que detenga la justicia     y toda la autoridad*.
    Anda y dile a tu padre     que Guisalda es mía ya.

    ¶ 

    [Com. 1: Los cortes era tu padre.]