Conde Claros en hábito de fraile

Referencia: 
0072r
  1. Retrato de la informante
  2. Archivo de audio: 
  3. Informante: 
    Florentina Vico Muñoz
  4. Edad del informante: 
    74
  5. Localidad: 
    Arroyo del Ojanco
  6. Provincia: 
    Jaén, España
  7. Recopilador: 
    Ana María Romera Manzanares
  8. Fecha de registro:

    Lunes, 18 Octubre, 2010
  9. Notas: 

    Transcripción musical: Isabel M.ª Ayala

  10. Bibliografía: 

    IGRH: 0159

    Fuentes primarias  
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 2); Armistead (1978: P2 [B]); Atero Burgos (2003: n.º 3); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 38); Piñero Ramírez (1996: n.º 1); Piñero Ramírez (2014: n.º 6).

  11. Resumen: 

    Una dama es requerida por un caballero, que le promete mantener su amor en secreto. El amante cuenta su aventura en la corte, con tan mala fortuna de que llega a los oídos del padre de la muchacha. En otras versiones, la descubre un criado, que se lo cuenta a su padre. Este la encierra en un pozo o en un cuarto. Pasados unos días, unos familiares le comunican que va a ser quemada. La muchacha implora la presencia de un ángel, un pájaro o un familiar para hacer llegar a su antiguo amante una carta donde le informa de su situación. El conde accede a salvar la vida de la muchacha porque lleva en el vientre a un hijo suyo. El día en que se disponen a quemarla, aparece el amante, quien, vestido de monje o de clérigo, exige confesar a la joven. Le pregunta cuántos amantes ha tenido y ella responde que solo uno. El conde le desvela su identidad, huye con ella a caballo y se casan. En otras versiones, el conde se descubre y detiene la ejecución.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 

    Risalda se paseaba       por sus grandes corredores
    con mantón de oro y plata       que le arrastran sus galones.
    Por allí pasó el rey conde       y se colmaron de amores.
    —Risalda, ¿quién te pillara       esta noche en mis honores?
    —Esta noche y otra noche,       pero ha de ser con un conde;
    pero ha de ser con un conde,        que no se entere la corte―.
    A otro día en la mañana,        por la corte se decía.
    Dormido con una dama,       más bonita no la había.
    Si no ha sido con Risalda,       una hermana que tenía.
    La coge su padre un día;       le dice: —Risalda mía,
    si es mentira lo que dice,       reina de España sería.
    Y, si es verdad lo que dice,       en una hoguera ardería—.
    Se metió en su habitación,       donde bordaba y cosía,
    y la pobre de Risalda       embarazada s´hacía.
    Si bajara un pajarito       de esos que saben volar,
    le mandaría una carta       al conde de Cautivar.
    Al bajar, ve el pajarito,       y en el pico se la da:
    —Toma usted, conde, esta carta,       que a Risalda van a quemar.
    —Si la queman o no la queman,       a mí poco se me da;
    se me da lo que haya dentro,       que es mi sangre natural—.
    Se ha montado en su caballo       y hacia la corte se van,
    que se espere la justicia       si se quieren esperar,
    porque Risalda es muy joven       y tiene que confesar:
    —Sí, señor, le he confesado       y quiero reconfesar
    que usted le manda una carta,        al conde de Cautivar.
    —Sí, señor, se la he mandado,        pero al poco se le da.
    —No se le dará tampoco,       que delante de ti está—.
    La ha montado en su caballo       y hacia la corte se van.
    La hoguera se queda ardiendo;       que quemen a un animal,
    porque Risalda es muy joven       para Risalda quemar.