Tamar

Referencia: 
1113r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Benito Pérez Anguita
  3. Edad del informante: 
    77
  4. Localidad: 
    Villardompardo
  5. Provincia: 
    Jaén, España
  6. Recopilador: 
    José Checa Beltrán y Domingo Jiménez Liébana
  7. Fecha de registro:

    Lunes, 1 Diciembre, 1980
  8. Notas: 

    En esta versión, se repiten todos los hemistiquios.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0140

    Versión publicada en Checa Beltrán (2005: 96)

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 3); Armistead (1978: P2 [E17]); Atero Burgos (2003: n.º 30); Checa Beltrán (2005: n.º 12); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 25); Piñero Ramírez (1996: n.º 31); Piñero Ramírez (2004: n.º 25); Piñero Ramírez (2014: n.º 29).

  10. Resumen: 

    Un muchacho se enamora de su hermana y cae enfermo de mal de amores. Su padre se interesa por su estado de salud y le pregunta si quiere que le guisen un ave. Él responde afirmativamente y le pide que se la lleve su hermana. Cuando la muchacha entra a su habitación, el hermano la viola. En algunas versiones, ella le pide que no le cuente a los mozos lo que ha hecho con ella. Poco tiempo después, el padre observa que las faldas de la muchacha se abultan como si estuviera embarazada. Llama a varios médicos, que confirman sus sospechas. A los nueve meses, tiene un hijo al que llaman "Hijo de hermano y hermana". En otras versiones, la muchacha cae enferma y su padre se acerca a visitarla, asegurándole que no debe preocuparle su estado, ya que si tiene un hijo será príncipe y si tiene una niña, monja. Ella le echa en cara su falta de moralidad. Acto seguido, se encierra en su cuarto y se suicida, pues asegura que prefiere morir a que las niñas de su escuela se burlen de ella por estar deshonrada.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.4.5. Incestos y crímenes familiares
  3. ¶: 
    El rey moro tenía un hijo     que Paquito le llamaban.
    Un día en el automóvil,     se enamoró de su hermana.
    Viendo que no podía ser,     malito cayó en la cama.
    Subió el padre a visitarlo:     —Hijo mío, ¿qué te pasa?
    —M’ha dado una calentura,     qu’hasta la cama temblaba.
    —¿Quieres que te mate un ave     de esos que se crían en casa?
    —Padre, lo que usted quiera;     que me lo traiga mi hermana—.
    Como era tiempo de agosto,     subió en senagüillas blancas.
    La cogió de la cintura,     la tiró sobre la cama.
    A los ocho u nueve meses,     un niño tiene la hermana:
    —¿Cómo le vamos a poner?     —Hijo de hermano y de hermana.