Sábado por la tarde + Entierro y boda contrastados

Referencia: 
1112r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Pilar Hernando Pascual y Concepción Verdugo Sanz
  3. Edad del informante: 
    69 y desconocida
  4. Localidad: 
    Campaspero
  5. Provincia: 
    Valladolid, España
  6. Recopilador: 
    Félix Pérez y José Antonio Ortega
  7. Fecha de registro:

    Sábado, 1 Enero, 1977
  8. Notas: 

    Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00006A 23)

    Título indicado en las anotaciones de campo: "Rondador desesperado + No me entierren en sagrado".

    Muchos de los temas de esta entrevista fueron también transcritos en el Catálogo Folclórico de la provincia de Valladolid.

    En esta versión, el primer hemistiquio de los versos pares va seguido del estribillo “sí, sí”; el segundo hemistiquio, de “adiós”. Desde el verso 13 al 18 se incluye un fragmento recitado que carece de estribillo.

    Notas léxicas

    practico: por platico.

  9. Bibliografía: 

    IRGH: 0188 + 0128

    Fuentes primarias de Entierro y boda contrastados

    Atero Burgos (2003: n.º 120); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 167).

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.4.2. Amor fiel, amores desgraciados, amores contrariados
  3. ¶: 
    El sábado por la tarde     por tu calle me paseo;
    practico* con las vecinas,     ya que contigo no puedo.
    Ya se terminó la misa,     me salgo de delantero
    a decírselo a mis padres,     que me cubriendran de negro.
    —Buen pantalón, buena faja,     buen ceñido y buen sombrero.
    Si con eso no me quieres,     asenta plaza, voy luego.
    —(Y) asienta plaza, galán;     asienta plaza, mancebo,
    que si tú mueres por mí,     pues yo por ti no me muero—.
    Cuando a ti te estén poniendo     la mantilla mantillina,
    a mí me estarán poniendo     cuatro velas encendidas.
    Cuando a ti te estén poniendo     el yugo de acoyuntar,
    a mí me estarán cantando     el responso paternal.
    [Com.: Y que no le enterraran en sagrado,]     que lo entierren en un campo
    donde no paseen las damas,     donde pasee el ganado
    y, por cabecera pongan     un cantito bien labrado
    con un letrero que diga:     “Aquí murió el desgraciado,
    no murió de calentura     ni de dolor de costado,
    que murió de mal de amores,     que es un mal muy desgraciado”.
    Toma este ramo de oliva     y plántale en tu tejado.
    Cuando este ramo florezca,     tú serás mi enamorado.
    La dijo la Virgen pura     que si quieres a Fulano,
    sacristán en la torre,     porque estará clamoreando.