Muerte de la novia recién casada

Referencia: 
1274r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Rosario Martín Redondo
  3. Edad del informante: 
    73
  4. Localidad: 
    Villafranca de Córdoba
  5. Provincia: 
    Córdoba, España
  6. Recopilador: 
    Alberto Alonso Fernández
  7. Fecha de registro:

    Viernes, 20 Febrero, 2004
  8. Notas: 

    Transcripción musical: Luis Moreno Moreno

    Otros datos de la informante:

    La informante es natural de Villafranca de Córdoba, localidad en la que aprendió el romance, pero en el momento de la grabación residía en la Barriada de los Ángeles (Alcolea).

  9. Resumen: 

    Un muchacho que reniega del amor acompaña a sus padres a Sevilla, y allí se enamora de una joven que entrevé por una ventana. La relación se consolida y acaba en boda. Durante la luna de miel, viajan en barco. Sin embargo, su dicha se interrumpe cuando la recién casada enferma y muere. El capitán le informa al viudo de que, al encontrarse tan lejos de tierra, no hay más remedio que arrojar el cadáver al mar. El marido se lamenta.

  10. Partitura: 
  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    2.3.1. La conquista amorosa, amores contrariados, amores desgraciados
  3. ¶: 
    Yo que nunca he pensado en casarme     ni tampoco yo pensé en amar,
     pero un día me llevaban mis padres     a Sevilla para negociar.
     Era una noche de lluvia y de viento;     por una ventana por donde pasé,
     a la luz de un quinqué moribundo,     de una joven yo me enamoré.
     Yo sin ella vivir no podía     hasta que un día mi amor declaré.
     Nos echaron las bendiciones,     de su familia ella se despidió,
     nos marchamos los dos para el barco     muy contentos y alegres los dos.
     No hay otra cosa más triste en la vida     que la luna de miel más tan mal.
     Mientras ella el frío y calentura,     a la cama se marchó a acostar.
     Sus dulces labios se abrieron pa hablarme,     pero el eco de voz se apagó
     y tan solo salió de sus labios     un besito que rondaba yo.
     Y aquellas voces extendió por el barco;     vino el capitán y me dijo así:
     —La distancia tan lejos del puerto     y el cadáver no puede seguir—.
     Y entre los capitanes y los marinos     la retiraron del lugar aquel,
     la pasaron por un camarote;     casi frío y muerto me quedé:
    —Adiós de la mar serena,     adiós para siempre, adiós,
    me ha dejado prisionero     la mujer que nunca amé
    y en su rostro dejó puesto     grande ilusión:     
    unos ojos sevillanos     clavados en mi corazón.
    Adiós de la mar serena,      adiós para siempre, adiós,
    yo no me he arrojado al mar     porque me faltó el valor.