Muerte de la novia

Referencia: 
1273r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Carmen González Molina
  3. Edad del informante: 
    75
  4. Localidad: 
    Villaharta
  5. Provincia: 
    Córdoba, España
  6. Recopilador: 
    Alberto Alonso Fernández y Luis Moreno Moreno
  7. Fecha de registro:

    Jueves, 1 Noviembre, 2007
  8. Notas: 

    Trapero (2003: 216) le asigna a este tema el título "La novia enferma", que cataloga en el apartado de "Romances vulgares modernos popularizados", n.º 83.

    Transcripción musical: Luis Moreno Moreno

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0000

    Fuentes primarias:
    Atero (2003: 181); Trapero (2003: 216).

  10. Resumen: 

    Un muchacho se encuentra realizando el servicio militar cuando recibe una carta en la que se le informa de que su novia ha fallecido. Se marcha a su ciudad, que en la mayoría de las ocasiones es Toledo, para asistir al entierro. En algunas versiones, el joven entra en el aposento de la finada y esta le pide que la acompañe durante el cortejo fúnebre; en otras, el muchacho oye su voz mientras pasea por la calle. Una vez en el cementerio, arroja un pañuelo sobre la boca o el rostro de la amada con el fin de evitar que la tierra lo desfigure. El enterrador se niega a sepultar a una muchacha tan bella y el novio promete que no volverá a amar a ninguna otra mujer.

  11. Partitura: 
  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.4.2. Amor fiel, amores desgraciados, amores contrariados
  3. ¶: 
    ―Adiós, padre, adiós, madre,     adiós, novia, si la tengo,
    que me voy a servir a Franco     los dos años que le debo―.
    Al llegar a las trincheras,     una carta recibí,
    que s’había muerto mi novia     y me tuve que venir.
    Ya la suben, ya la bajan,     por las calles de Toledo,
    yo la fui acompañando     hasta el mismo cementerio,
    porque, al pasar los cuatro vientos,     oí una voz que decía:
    “Acompáñame a mi tumba,     que yo por ti así lo haría”.
    Al echarla en el barranco,     mi pañuelo le tiré
    pa que no tragara tierra     la boca que yo besé.
    Mira si sería bonita,     que hasta el mismo enterraor
    tiró la pala y dijo:     ―Esta no la entierro yo.