Madre, en la puerta hay un niño + El niño perdido y hallado en el templo + El niño Dios pidiendo

Referencia: 
0884r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Eusebia Rico Vicente
  3. Edad del informante: 
    91
  4. Localidad: 
    Nava del Rey
  5. Provincia: 
    Valladolid, España
  6. Recopilador: 
    Joaquín Díaz y José Delfín Val
  7. Fecha de registro:

    Sábado, 1 Enero, 1977
  8. Notas: 

    Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00003 24).

    Título indicado en las anotaciones de campo: "El niño perdido".

    Muchos de los temas de esta entrevista fueron también transcritos en el Catálogo Folclórico de la provincia de Valladolid.

    Otros datos de la informante:

    Eusebia Rico es natural de Nava del Rey, aunque sus padres eran de Pollos. De joven estuvo viviendo diez años en Vizcaya. También vivió en Rueda, de donde era su marido y donde tuvo a sus hijos. En el momento de la grabación, residía en Valladolid junto con una hija soltera.

    Con respecto a las canciones, declara que se solía reunir en Rueda con otros músicos para cantar jotas, sirviéndose de panderetas, guitarras, bandurrias y violines, mientras que un grupo de chicas bailaba. Ella solía cantar y tocar la pandereta.

    Notas léxicas de Marta Torres Martínez: 

    en cueros: ya se recoge esta unidad pluriverbal en el primer diccionario de la Academia: ‘Modo adverbial, que significa tener descubiertas las carnes, sin vestidura alguna’ (DA, 1726-39). En la siguiente edición del repertorio se modifica levemente la definición (‘Mod. adv. En carnes, sin vestido alguno’, DRAE, 1780). En el DRAE (1984) cambia la categoría gramatical ("locución adverbial"), si bien se documenta una nueva definición a partir del DRAE (2001), ‘Sin vestido alguno’.

    de contado: ya se recoge esta unidad pluriverbal en el primer diccionario de la Academia: ‘Modo adverbial. De preferente, luego, al instante’ (DA, 1726-39). En la siguiente edición del repertorio se produce un cambio en la definición (‘Mod. adv. Al instante, inmediatamente, luego, al punto’, DRAE, 1780). En el DRAE (1984) se modifica la categoría gramatical ("locución adverbial"), pero no la definición, que se mantiene tal cual incluso en la última edición (DRAE, 2014).

     

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0179 + 0605 + 0596

    Fuentes primarias de “Madre, en la puerta hay un niño”
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 33); Atero Burgos (2003: n.º 62); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 189); Piñero Ramírez (1996: n.º 61); Piñero Ramírez (2004: n.º 48); Piñero Ramírez (2014: n.º 108); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 445, 481 y 493, catalogado como villancico).

    Fuentes primarias de “Niño perdido y hallado en el templo”
    Atero Burgos (2003: n.º 65); Flor Salazar (1999: n.º 144);  Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 189); Piñero Ramírez (1996: n.º 64); Piñero Ramírez (2014: n.º 109).

  10. Resumen: 

    "Madre, en la puerta hay un niño": El niño llega a la puerta de una casa. La dueña de la casa le da hospitalidad y le pregunta por su procedencia. Él responde que viene del cielo y que está en el mundo para sufrir. La mujer le ofrece una buena cama para descansar, pero el niño prefiere dormir en el suelo. A la mañana siguiente, el niño se despide e informa de que pueden encontrarlo en el templo, que es el lugar donde vive.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.5.1. Nacimiento e infancia de Jesús
  3. ¶: 
    —Madre, a la puerta hay un niño     más hermoso que el sol bello
    y dice que tiene frío;     el pobrecito está en cueros.
    —Anda, dile que entre,     se calentará,
    porque en este pueblo     ya no hay caridad,
    ni nunca la ha habido     ni nunca la habrá—.
    Entra el niño y se calienta     y, dispués de calentado,
    le pregunta su patrona     que de qué patria, reinado.
    El niño responde:     —Yo soy de Belén;
    mi madre, del cielo;     mi padre, también.
    —Niño, si quieres cenar,     te se aliña de contado—.
    El niño responde:     —Eso no, señora,
    que tengo una madre     que el cielo la adora.
    —Anda, hazle la cama al niño,     házsela con gran primor—.
    El niño responde:     —Eso no, señora.
    Mi cama es el suelo     desde que nací;
    hasta que en la cruz muera,     y ha de ser así—.
    Buscaba la madre al niño     por veredas y por plantas.
    A todos cuantos se encuentra,     les decía estas palabras:
    —¿Habéis visto     al sol de los soles,    
    al que nos alumbra     con sus resplandores?—.
    [Com: Todo el mundo decía que no.]
    Ya encontró la madre al niño     y le dice estas palabras:
    —Hijo mío, ¿dónde has pasado la noche,     que no te has muerto de frío?
    —¡Ay!, si viera usted madre     qué cama me han puesto.
    Fui a un cortijo a pedir     y me echaron los alanos.
    Ellos, tan humildes,     veo que al punto se engalanaron.
    Yo les prometo,     como soy muchacho,    
    de darles el castigo     que ellos me han dado.