Madre, en la puerta hay un niño + El niño perdido y hallado en el templo

Referencia: 
1111r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Concepción Verdugo Sanz
  3. Edad del informante: 
    Desconocida
  4. Localidad: 
    Campaspero
  5. Provincia: 
    Valladolid, España
  6. Recopilador: 
    Félix Pérez y José Antonio Ortega
  7. Fecha de registro:

    Sábado, 1 Enero, 1977
  8. Notas: 

    Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00006A 22).

    Título indicado en las anotaciones de campo: "El niño perdido".

    Muchos de los temas de esta entrevista fueron también transcritos en el Catálogo Folclórico de la provincia de Valladolid.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0179 + 0605

    Fuentes primarias de “Madre, en la puerta hay un niño”
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 33); Atero Burgos (2003: n.º 62); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 189); Piñero Ramírez (1996: n.º 61); Piñero Ramírez (2004: n.º 48); Piñero Ramírez (2014: n.º 108); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 445, 481 y 493, catalogado como villancico).

    Fuentes primarias de “Niño perdido y hallado en el templo”
    Atero Burgos (2003: n.º 65); Flor Salazar (1999: n.º 144);  Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 189); Piñero Ramírez (1996: n.º 64); Piñero Ramírez (2014: n.º 109).

  10. Resumen: 

    "Madre, en la puerta hay un niño": El niño llega a la puerta de una casa. La dueña de la casa le da hospitalidad y le pregunta por su procedencia. Él responde que viene del cielo y que está en el mundo para sufrir. La mujer le ofrece una buena cama para descansar, pero el niño prefiere dormir en el suelo. Al la mañana siguiente, el niño se despide e informa de que pueden encontrarlo en el templo, que es el lugar donde vive.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.5.1. Nacimiento e infancia de Jesús
  3. ¶: 
    —A la puerta llama un niño     más hermoso que el sol bello.
    Está rilando de frío     y el pobrecito está en cueros.
    —Anda y dile que entre     y se calentará,
    porque en este pueblo     ya no hay caridad,
    ni la hay ni la ha habido,     ni la hay ni la habrá—.
    Entra el niño y se calienta     y, después de calentado,
    le pregunta la patrona     que de qué patria, reinado.
    El niño responde:     —Soy de lejas tierras;
    mi madre es del cielo,     yo nací en la tierra.
    —Harle la cena a ese niño,     házsela con gran primor
    para que la cene en casa     como niño regalón—.
    El niño responde:     —Eso no, señora,
    mi madre, de pena,     no podrá comer,
    aunque ganas tenga,     no tendrá con qué.
    —Harle la cama a ese niño,     házsela con gran primor
    para que se quede en casa     como niño regalón—.
    El niño responde:     —Eso no, señora.
    Mi cama es el suelo     donde yo nací
    y, hasta que yo muera,     (y) ha de ser así—.
    Y, a eso de romper el alba,     el niño se despidió:
    —Quédese con Dios, patrona;     patrona, quede con Dios.
    Yo me voy al cielo     porque allí es mi casa
    y allá han de ir todos     a darme las gracias—.
    Su madre le anda buscando     por callejas y rincones,
    preguntando que si han visto     a Jesús, sol de los soles:
    —Los ojos son negros,     hermosos y bellos,
    que los días claros     alumbran con ellos.