Lux aeterna

Referencia: 
0676r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Adela Cabañas Calcerrada
  3. Edad del informante: 
    26
  4. Localidad: 
    Las Labores
  5. Provincia: 
    Ciudad Real, España
  6. Recopilador: 
    María Dolores Gil-Ortega, perteneciente al equipo dirigido por Jerónimo Anaya Flores
  7. Fecha de registro:

    Viernes, 3 Abril, 1981
  8. Notas: 

    En esta versión, se repiten los segundos hemistiquios, excepto los de los versos 5, 9, 11, 15, 21, 29, 33,35 y 37.

    Notas léxicas:

    seporturero: así en el archivo sonoro.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0195

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 13); Atero Burgos (2003: n.º 26); Checa Beltrán (2005: n.º 10); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 168); Piñero Ramírez (1996: n.º 27); Piñero Ramírez (2004: n.º 21); Piñero Ramírez (2014: n.º 68); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: p. 351).

  10. Resumen: 

    En una secuencia que suele omitirse en algunas versiones, una muchacha nota que su novio se muestra poco elocuente y este le confiesa que ama a otra mujer. Ella enferma de amor y sus amigas acuden a visitarla. Una de ellas le informa de que su novio está saliendo con otra de sus amigas. En otra secuencia que remite a un popular poema de Juan Menéndez Pidal y que se omite en varias versiones, se relata la agonía de la joven, que le pide a su madre que abra la ventana para poder ver las estrellas, a lo que esta se niega por considerarlo perjudicial para su salud. Acto seguido, le encarga que no deje entrar a su amante y le indica la forma en que debe amortajarla. Por último, la joven oye aullar a un perro, signo de su inminente muerte. En otras versiones, la muchacha le pide a su madre que deje pasar a su novio para curarse; esta se niega y asegura que prefiere verla muerta. La enferma culpa a la madre de haber impedido sus amores con el joven. Se celebra el entierro y la comitiva fúnebre pasa por la puerta de Juan. Este se siente culpable, entra en su casa y se arrodilla delante del retrato de la difunta. Al día siguiente, acude al cementerio y, aunque el sepulturero le aconseja que se aleje de allí, el muchacho se acerca a la tumba de la joven y se quita la vida.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.4.2. Amor fiel, amores desgraciados, amores contrariados
  3. ¶: 
    Un chico festejaba     con una chica,
    hacía cinco años     que se querían.
    Llegó el día de su santo,     le regaló
    (y) un corte de vestido     de gran valor.
    Y ella lo quiere,     (y) ella lo ama,
    y allí tiene el vestido     depositada.
    A otro día por la tarde     fue a festejar,
    Juan no tenía gana     con ella hablar.
    ―¿Qué tienes, Juan,     que estás tan triste?
    Pos si es que no me quieres,     pues me lo dices.
    ―Pues no te quiero,     que quiero a otra
    que mis ojos han visto     y es más hermosa―.
    A otro día por la tarde     no se levanta;
    Le ha preguntado Dolores     que qué le pasa.
    Y le contesta,     le ha contestado
    que si ha visto a su Juan     por algún lado.
    ―Piensa en ponerte buena,     yo te lo digo,
    que el amor de tu Juan     ya lo has perdido,
    (………………….)     porque tu Juan
    con tu amiga Dolores     se va a casar.
    ―¡Y, ay de mi vida,     y, ay de mi muerte,
    que siento un sudor frío     sobre mi frente!―.
    A otro día por la tarde,     ya redoblaban;
    ha preguntado Juan     que quién doblaba.
    ―Una chica que ha muerto     de mal de amores,
    que la culpa ha tenido     Juan y Dolores―.
    A otro día por la tarde,     pasó el entierro,
    Juan que estaba en la puerta     se pasó adentro.
    Cogió el retrato     y lo besaba,
    y al lado del retrato     allí lloraba.
    A otro día por la tarde,     llorando a gritos;
    llegó el seporturero*     compadecido;
    ―Vámonos, Juan,     deja a la muerta,
    que los restos de Adela     son pa la tierra.
    ―Y adiós, Adela     del alma mía,
    que yo nunca pensaba     que te morías.
    Y adiós, los lirios,     los acipreses;
    adiós, Adela mía,     adiós pa siempre.