Lolita y el novio

Referencia: 
1268r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Dolores Zafra Delgado y Josefa Zafra Delgado
  3. Edad del informante: 
    63 y 61
  4. Localidad: 
    El Arrecife
  5. Provincia: 
    Córdoba, España
  6. Recopilador: 
    Alberto Alonso Fernández
  7. Fecha de registro:

    Martes, 1 Mayo, 2001
  8. Notas: 

    La informante sesea y neutraliza /l/ y /r/ en posición implosiva y final a favor de [r].

    Transcripción musical: Luis Moreno Moreno

  9. Bibliografía: 

    Fuentes primarias
    Atero Burgos (2003: n.º 178); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 182), con el título de "El novio ingrato".

  10. Resumen: 

    Una joven intenta librar a su novio del servicio militar, invirtiendo para ello sus ahorros. La madre le advierte de su error, pero ella ignora sus consejos. Se acerca al cuartel, donde un superior le confirma que el servicio militar es obligatorio. Transcurrido un tiempo, recibe una carta de su novio en la que le anima a buscar otro amante, pues él mantiene relaciones con una mora. La joven muere de amor. Cuando el novio vuelve del servicio y descubre la tragedia, se lamenta, pues todo había sido una estrategia para comprobar la firmeza de su amada.

  11. Partitura: 
  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    2.3.1. La conquista amorosa, amores contrariados, amores desgraciados
  3. ¶: 
    Una niña del servicio     quiso librar a su novio
    y su madre le decía:     ―Polonia, no puede ser.
    ―Mil reales tengo en cuenta,     otros mil en confianza,
    para librar a mi novio     Manolito de mi alma―.
    Ha hecho la ropita un lío,     se ha ido para el cuartel,
    y le ha dicho el capitán:     ―Polonia, no puede ser―.
    Se ha ido para su casa,     se ha jartado de llorar,
    y l’ha dicho: ―Mamaíta,     no lo he podido librar―.
    A los tres o cuatro días,     Polonia recibió carta;
    en un renglón le decía:     “Polonia, ¿cuándo te casas?
    Si te casas o tienes novio,     aprovecha la ocasión,
    que estoy quiriendo a una mora,     morita del corazón.
    Tiene los ojitos negros,     negros como yo los quiero,
    y tú los tienes azules.     Polonia, ya no te quiero.”
    A los tres o cuatro días,     Polonia mala cayó.
    A los tres o cuatro días,     Polonia ya se murió.
    A los tres o cuatro días,     Manuel al pueblo llegó,
    y le han dicho sus amigos:     ―Polonia ya se murió.
    ―¡Ay, Polonia de mi alma,     Polonia del corazón,
    que yo te dije a ti eso     por probar tu condición!