La Virgen y el ciego

Referencia: 
1196r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Evarista Pajares
  3. Edad del informante: 
    76
  4. Localidad: 
    Abastas
  5. Provincia: 
    Palencia, España
  6. Recopilador: 
    Joaquín Díaz González
  7. Fecha de registro:

    Jueves, 1 Enero, 1981
  8. Notas: 

    Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00008 18B)

    Título indicado en las anotaciones de campo: "La Virgen y el ciego".

    Algunos de los temas de esta entrevista fueron también transcritos en el Cancionero de Palencia, t. I. de J. Díaz.

    Otros datos de la informante:

    Aunque Evarista es natural de Abastas, en el momento de la grabación residía en Añoza (Palencia).

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0226

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 34); Atero Burgos (2003: n.º 59); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 49 y 50); Piñero Ramírez (1996: n.º 58); Piñero Ramírez (2004: n.º 46 y 47); Piñero Ramírez (2014: n.º 105); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: p. 447, catalogado como villancico).

  10. Resumen: 

    La sagrada familia camina hacia Belén. En mitad del camino, el niño se queja de que tiene sed. María le pide que no beba agua porque los ríos bajan turbios. Siguen adelante y encuentran una huerta de naranjas. La Virgen le pide al ciego guardián que le dé una fruta para el niño, pero él le asegura que puede coger las que desee. La Virgen toma una para cada miembro de la familia. En algunas versiones, cada vez que el niño arranca una naranja del árbol, crecen tres. Una vez que la familia se marcha, el ciego recupera la vista. En ocasiones, el ciego regresa a su casa y se lo cuenta a su mujer.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.5.1. Nacimiento e infancia de Jesús
  3. ¶: 
    Camina la Virgen pura     de Egipto para Belén,
    y a los tres leguas que anduvo,     pidió el niño de beber.
    —¿Cómo te lo daré, hijo?     ¿Cómo te lo daré, bien?,
    si los ríos manan turbios,     fuentes y charcos también—.
    Allá  arriba, en el [¿…?]     hay un ciego naranjel.     
    —Ciego, dame una naranja     pa este niño entretener.
    —Entre, señora, y usted corte     los que sean menester—.
    Si la Virgen corta una,     cinco vuelven a nacer:
    —Adiós, cieguecillo,     Dios le dé un parabén—.
    Al revolver de una esquina,     el ciego empezó a ver:
    —¿Quién sería esa señora     que hizo tanta merced?
    Sería madre de Cristo,     esposa de san José.
    Sería madre de Cristo,     que otra no podía ser.
     

    [Com.: Ese… Me dejó mi madre de doce años, pues yo de oírselo a mi madre. Mi madre sabía muchos, ¡muchos! ¡Ay!, es que antes en las veladas | Había veladas, y mi madre [¿…?]