La Virgen y el ciego

Referencia: 
0954r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Amalia Gómez
  3. Edad del informante: 
    72
  4. Localidad: 
    La Overuela
  5. Provincia: 
    Valladolid, España
  6. Recopilador: 
    Joaquín Díaz González
  7. Fecha de registro:

    Sábado, 1 Enero, 1977
  8. Notas: 

    La informante asegura que se cantaba en Semana Santa.

    Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00005A 25).

    Título indicado en las anotaciones de campo: "La Virgen y el ciego".

    Muchos de los temas de esta entrevista fueron también transcritos en el Catálogo Folclórico de la provincia de Valladolid.

    Otros datos de la informante:

    Amalia Gómez nació en La Overuela y reside en Valladolid. Su padre era molinero de San Román de Hornija. Vivió también en Arrabal de Portillo.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0226

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 34); Atero Burgos (2003: n.º 59); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 49 y 50); Piñero Ramírez (1996: n.º 58); Piñero Ramírez (2004: n.º 46 y 47); Piñero Ramírez (2014: n.º 105); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: p. 447, catalogado como villancico).

  10. Resumen: 

    La sagrada familia camina hacia Belén. En mitad del camino, el niño se queja de que tiene sed. María le pide que no beba agua porque los ríos bajan turbios. Siguen adelante y encuentran una huerta de naranjas. La Virgen le pide al ciego guardián que le dé una fruta para el niño, pero él le asegura que puede coger las que desee. La Virgen toma una para cada miembro de la familia. En algunas versiones, cada vez que el niño arranca una naranja del árbol, crecen tres. Una vez que la familia se marcha, el ciego recupera la vista. En ocasiones, el ciego regresa a su casa y se lo cuenta a su mujer.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.5.1. Nacimiento e infancia de Jesús
  3. ¶: 
    Camina la Virgen pura,     camina para Belén
    y, en el medio del camino,     pide el niño de beber.
    —No pidas agua, mi vida,     no pidas agua, mi bien,
    los arroyos bajan turbios,     las fuentecillas también—.
    Allí arriba, en aquel alto,     hay un ciego naranjel:
    —Dame, ciego, una naranja     pa este niño entretener.
    —Coja usted las que usted quiera,     las que sean menester—.
    Ya se ha marchado la señora     y ha empezado el ciego a ver:
    —¿Quién habrá sido esa señora     que me ha hecho tanta merced?
    No siendo la Virgen pura,     otra no podía ser—.
     
    Amén.