La Virgen y el ciego

Referencia: 
0883r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Eusebia Rico Vicente
  3. Edad del informante: 
    91
  4. Localidad: 
    Nava del Rey
  5. Provincia: 
    Valladolid, España
  6. Recopilador: 
    Joaquín Díaz y José Delfín Val
  7. Fecha de registro:

    Sábado, 1 Enero, 1977
  8. Notas: 

    En esta versión, se repite el segundo hemistiquio del último verso.

    Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00003 23).

    Título indicado en las anotaciones de campo: "La Virgen y el ciego".

    Muchos de los temas de esta entrevista fueron también transcritos en el Catálogo Folclórico de la provincia de Valladolid.

    Otros datos de la informante:

    Eusebia Rico es natural de Nava del Rey, aunque sus padres eran de Pollos. De joven estuvo viviendo diez años en Vizcaya. También vivió en Rueda, de donde era su marido y donde tuvo a sus hijos. En el momento de la grabación, residía en Valladolid junto con una hija soltera.

    Con respecto a las canciones, declara que se solía reunir en Rueda con otros músicos para cantar jotas, sirviéndose de panderetas, guitarras, bandurrias y violines, mientras que un grupo de chicas bailaba. Ella solía cantar y tocar la pandereta.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0226

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 34); Atero Burgos (2003: n.º 59); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 49 y 50); Piñero Ramírez (1996: n.º 58); Piñero Ramírez (2004: n.º 46 y 47); Piñero Ramírez (2014: n.º 105); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: p. 447, catalogado como villancico).

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.5.1. Nacimiento e infancia de Jesús
  3. ¶: 
    Camina la Virgen pura,     camina para Belén;
    en el medio del camino,     pide el niño de beber.
    —No pidas agua, mi vida,     no pidas agua, mi bien,
    que vienen las aguas turbias     y no se pueden beber—.
    Allí alante, allí alante     hay un lindo naranjel,     
    que lo guarda un pobre ciego,     cieguito que nada ve.
    —Cieguito que no ves nada,     cieguito que nada ves,
    si me das una naranja     para el niño entretener.
    —Coja usted las que usted quiera,     las que sean menester—.
    La Virgen, como es tan pura,     nada más cogió que tres
    y, según las iba cortando,     volvían a renacer.
    Cortaba de una en una     y salían de tres en tres.
    Y una se la daba al niño     y otra, para san José
    y otra ha quedado en sus manos     para al niño entretener.
    —Ciego, vete hacia tu casa—.     Le dijo su mujer,
    la mujer como una rosa,     los hijos, como un clavel:
    —Ciego, ¿quién te ha dao la vista?     Ciego, ¿quién te ha dado a ver?
    —La Virgen del Rosario     y el bendito san José
    y Jesús de Nazareno     que caminan para Belén.