La novia de Pedro Carreño

Referencia: 
1346r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Inocencia Ponga, Amparo Alonso y Prisciliana Herrero
  3. Edad del informante: 
    58, 62 y 75
  4. Localidad: 
    Alcuetas
  5. Provincia: 
    León, España
  6. Recopilador: 
    Joaquín Díaz González y José Luis Alonso Ponga
  7. Fecha de registro:

    Jueves, 1 Enero, 1981
  8. Notas: 

    Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00014 06)

    Título indicado en las anotaciones de campo: "La novia de Pedro Carreño".

    En esta versión se repiten todos los versos excepto el 4, el 6 y el 17.

  9. Bibliografía: 

    Fuentes primarias
    Atero Burgos (2003: n.º 159); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 237).

  10. Resumen: 

    La hija de un matrimonio rico se enamora de Pedro Carreño, pero su familia se opone a la relación y es casada con un sobrino. Ella, angustiada, interrumpe la ceremonia y se precipita al pozo que hay en el jardín. En su pecho tiene una carta donde explica los motivos del suicidio.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    2.3.1. La conquista amorosa, amores contrariados, amores desgraciados
  3. ¶: 
    En la provincia Valencia     un matrimonio vivía
    de los ricos y hacendosos;     solo una hija tenían.
    La hija tenía un novio     llamado Pedro Carreño,
    a quien María le adora     porque era un chico muy bueno.
    A los padres de María     este Pedro no hizo gracia;
    la concertaron la boda     con un sobrino de casa.
    El veinticinco de abril     la concertaron la boda
    y, a la mañana siguiente,     estaba allí la gente toda.
    La novia se confesó;     luego, se vistió de gala.
    Al ver a su primo allí ,     cayó al suelo desmayada.
    ―Voy a bajar al jardín     ―dijo allí a toda la gente.
    Tirándose a un pozo,     recibiendo allí la muerte.
    Al ver que tanto tardaba,     todos al jardín bajaron;
    viéndola muerta en el pozo,     quedaron horrorizados.
    Pero, al sacarla del pozo     y recostarla en las andas,
    del bolso se l’ha caído     esta tristísima carta:
    “Pedro, te juro, te juro,     Pedro te juro ante Dios
    que a ti solo te quería     con todo mi corazón”.
    La boda se volvió entierro     y toda la gente lloraba,
    y a los padres de María     to la culpa los echaban.
    Padres, los que tengáis hijos,     dar un consejo es prudente:
    pa casarse sin amor,     es preferida la muerte.