La mala suegra

Referencia: 
1107r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Juana Liébana García
  3. Edad del informante: 
    66
  4. Localidad: 
    Jamilena
  5. Provincia: 
    Jaén, España
  6. Recopilador: 
    José Checa Beltrán, Joaquina Checa Beltrán y Pilar Salanueva Mateo
  7. Fecha de registro:

    Lunes, 1 Diciembre, 1980
  8. Notas: 

    Títulos alternativos: "La suegra perversa", "Manuelita", "Doña Albela", "Doña Albora", "Doña Arbola".

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0153

    Versión publicada en Checa Beltrán (2005: pp. 99-100)

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 16); Armistead (1978: P2 [L4]); Atero Burgos (2003: n.º 37); Checa Beltrán (2005: n.º 13); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 9 y 10); Piñero Ramírez (1996: n.º 37); Piñero Ramírez (2004: n.º 32); Piñero Ramírez (2014: n.º 32 y 33).

    Estudios
    KIORIDIS, I. (2015). La suegra «mata» a la nuera: dos ejemplos del motivo en las baladas tradicionales griegas y en el romancero, Atalaya [En ligne], 15. URL: <http://atalaya.revues.org/1683>; SORIANO LÁZARO, E. (1981). El romance de la mala suegra recogido en Mezquita de Loscos, Kalathos, I, 179-182.

  10. Resumen: 

    Una mujer que vive en casa de su suegra comienza a sentir los dolores del parto y se lamenta de no tener cerca a sus padres. La suegra escucha sus quejas e insta a la nuera a que se marche, con la promesa de que ella se ocupará de atender al hijo-esposo cuando regrese a la casa. Cuando este llega, la madre-suegra le dice que su nuera se ha portado con ella de un modo insultante. El marido sale en busca de la mujer y, pese a estar recién parida, le obliga a que monte a caballo para regresar a casa de la suegra. Cuando están en camino, ella se desangra y él la mata instigado por las quejas escuchadas a su madre. De forma milagrosa, el niño recién nacido comienza a hablar y culpabiliza del asesinato de su madre al padre y a la abuela.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.4.4. Rupturas familiares: la mala suegra
  3. ¶: 
    Carmela se paseaba     por una sala hacia alante,
    con los dolores del parto     el corazón se le parte:
    —Carmela, coge la ropa     y te vas casa’e tu madre,
    que a la noche viene Pedro,     de seguida irá a buscarte—.
    A la noche viene Pedro:     —¿Mi Carmela dónde está?
    —Tu Carmela ya se ha ido,     pues me ha tratado muy mal;
    me ha tratado de embustera     hasta que no pudo más.
    —Madre, si es verdad eso,     me la tiene que pagar—.
    Coge Pedro su caballo     y su Carmela delante
    y han andado siete leguas     sin uno ni el otro hablarse.
    —¿No me hablas, mi Carmela?     —¿Cómo quieres que te hable,
    si los pechos del caballo     van regaditos en sangre?
    —Confiésate, mi Carmela,     no me seas ignorante,
    que, detrás de aquella ermita,     tengo intención de matarte—.
    Doblen, doblen las campanas,      que se ha muerto doña Carmen.
    —No se ha muerto, no se ha muerto,     que la ha matado mi madre.