La madrastra criminal

Referencia: 
1427r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Isabel Parra Galera
  3. Edad del informante: 
    56
  4. Localidad: 
    Chilluévar (Sierra de Cazorla)
  5. Provincia: 
    Jaén, España
  6. Recopilador: 
    Manuel Rodríguez Arévalo y David Mañero Lozano
  7. Fecha de registro:

    Miércoles, 9 Mayo, 2018
  8. Notas: 

    Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del MINECO “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P).

    Agradecemos la valiosa colaboración de Rosa Crespo Moreno, responsable del Centro de Adultos de Santo Tomé (Jaén), y de Jovita Rodríguez Bautista, coordinadora de Centros de Adultos de la comarca de la Sierra de Cazorla.

    Otros datos de la informante:

    Isabel nació en el Cortijo los Torres (Chilluévar), de donde también proceden sus padres y abuelos. Con trece años se mudó a Santo Tomé, donde ha residido a partir de entonces. Trabaja en la agricultura. Asegura que muchos de los romances que va a recitar los aprendió mientras recogía aceituna.

  9. Bibliografía: 

    Fuentes primarias
    Atero Burgos (2003: n.º 239).

  10. Resumen: 

    Un hombre queda viudo con tres hijos (en algunas versiones, la esposa muere en el parto del más pequeño). Se casa al poco tiempo, pero la nueva esposa se muestra celosa con los niños. Cierto día, cuando el marido vuelve del trabajo, le refiere que los chicos se portan mal con ella. El marido monta en cólera y maltrata a los niños. Poco después, uno de los hijos le cuenta a su padre que la madrastra los odia y que suele maltratarlos con una vara y encerrarlos en la cuadra sin comer. El marido reprende a su esposa y esta planea su venganza. Cierto día, arrastra a los niños hasta la cuadra y los degüella. El padre, que sospecha que su esposa puede estar maltratando a sus hijos, decide volver a casa, encontrándose el cuerpo sin vida de las criaturas. Ciego de dolor, se abalanza hacia ella y la asesina con el mismo cuchillo que ella utilizó para matar a los pequeños. En comisaría, todos los vecinos declaran a su favor.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    2.3.4. Crímenes intrafamiliares
  3. ¶: 
    En la provincia de Huéscar,    muy cerca de la frontera,
    ha sucedido este caso     que al oírlo causa pena.
    Había un honrado matrimonio     de los que bien se llevaban
    con sus hijos pequeñitos.     (………………………………………)
    ………………………………………/………………………………………
    Trabajaba esclavamente     para darles alimento.
    (…………………………………)     Y el hombre dio en pensar    
    que solo con sus tres niños     no se podía arreglar.
    Y por el bien de sus hijos     muy pronto se casó
    con una mujer villana,     que eso fue su perdición.
    Al casarse el pobre hombre,     a su mujer le dijo él:
    —Hoy serás la madre    de mis desgraciados hijos,
    pues ya sabes que los pobres     ya se encuentran huerfanitos.
    Yo, si Dios me da salud,     con afán trabajaré
    para que en nuestra casa     no falte de comer—.
    Poco tiempo se pasó     de paz y tranquilidad,
    pronto empezaron las quejas,     los celos y la maldad.
    Cuando aquel honrado padre     de sus trabajo venía,
    aquella madrastra infame     a su padre le decía:
    —Son tan traviesos tus hijos     que no los puedo aguantar
    y, aunque me duela pegarles,     les tengo que castigar.
    Me hacen mil travesuras,     no me quieren respetar.
    Hoy me han roto un plato     y una jarra de cristal—.
    Al oír aquello el marido,     creyendo que era verdad,
    a sus inocentes hijos     les daba de maltratar.
    Un día, el niño mayor     se ha postrado de rodillas
    por delante de su padre.     (…………………………………)
    —Padre de mi corazón,     no crea usted a nuestra tía
    porque todo cuanto le dice     es una pura mentira.
    Cuando usted marcha al trabajo,     nos encierra en la cuadra
    y no nos da de comer     sino pan duro con agua.
    Con una vara que tiene     siempre nos está pegando,
    dice que poquito a poco     así nos irá matando.
    Padre de mi corazón,     (…………………………………)
    si no mira usted por nosotros,     yo me iré con mis hermanos
    a pedir una limosna     entre los buenos cristianos—.
    Al oír aquello el marido,     a la ingrata de su esposa seriamente reprimió,
    pero la vil criminal     no le contesta palabra;
    guardaba en su corazón     la más terrible venganza.
    Otro día por la mañana,     cuando el marido marchaba,
    se levanta la traidora     para cometer la infamia.
    Se dirige al aposento     donde los niños estaban,
    cogiéndolos por el pelo,     por el suelo arrastraban.
    Sin escuchar los lamentos     que los infelices daban,
    aquella fiera salvaje     los llevaba hasta la cuadra.
    Una vez allí metidos,     sin piedad ni corazón,
    con un sangriento cuchillo,     a los tres niños mató.
    Como si fueran corderos,     el pescuezo les cortó,
    dejando su cuerpecito     que al verlo daba dolor.
    Aquel día el marido,     en vez de ir al trabajo,
    dio la vuelta en el camino     y se volvió a su hogar.
    —Quiero saber lo que pasa     con mis desgraciados hijos
    —se decía el pobre hombre     muy triste y pensativo.
    Sin acuerdo y sin sentido     aquel hombre se quedó
    (…………………………………)     cuando en un rincón de la cuadra
    se encuentra hechos pedazos     a sus hijos de sus entrañas.
    Mas el conocimiento     cuando el hombre recobró,
    contemplando aquella escena,     traspasado de dolor,
    se fue sobre su esposa     lleno de ira y furor
    y, con el mismo cuchillo     que a los niños degolló,
    hasta nueve puñaladas     sin vacilar le pegó.
    Lo llevan a comisaría,     le toman declaración,
    pero todos los vecinos     salieron a su favor.
    Y aquí ha acabado la historia     de esta terrible desgracia
    que tanto conmocionó     en toda aquella comarca.