La loba parda

Referencia: 
0956r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Prado Martín Fernández
  3. Edad del informante: 
    47
  4. Localidad: 
    Arroba de los Montes
  5. Provincia: 
    Ciudad Real, España
  6. Recopilador: 
    María del Prado Cuenca Redondo, perteneciente al equipo dirigido por Jerónimo Anaya Flores
  7. Fecha de registro:

    Lunes, 17 Enero, 1983
  8. Notas: 

    La informante indica que el título de este romance es La loba parda y que lo aprendió de su padre.

    Notas léxicas:

    veina: por vaina.

    Otros datos de la informante:

    La informante nació en Arroba de los Montes y vive en Ciudad Real, donde se recogió la versión.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0235

    Versión publicada en Anaya Flores (2016: pp. 56-57).

    Fuentes primarias
    Atero Burgos (2003: n.º 103); Checa Beltrán (2005: n.º 23); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 111); Piñero Ramírez (1996: n.º 99); Piñero Ramírez (2004: n.º 68); Piñero Ramírez (2014: n.º 86).

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.7. Burlescos
  3. ¶: 
    Las ovejas de un pastor     no cogen en la majada,
    el pastorcillo enfadado:     —Si viniá la loba parda—.
    Acabarlo de decir,     cuando salta una retama.
    —Detente, loba, detente,     detente, lobita parda,
    que tengo siete cachorros     y una perra trujillana
    y un perro con los hierros,     que ese solo pa ti basta.
    —Esos siete cachorritos     y esa perra trujillana
    y ese perro con los hierros,     eso para mí no es nada;
    me he de llevar la cordera,     hija de la oveja blanca.
    —Andar, cachorros, andar     detrás de la loba parda,
    que se lleva la cordera,     hija de la oveja blanca,
    la que tenían los amos     señalada para Pascua—.
    La corrieron siete leguas     por una oscura montaña;    
    al subir un cerro arriba,     al bajar a las cañadas,  
    se encontró con el pastor     con un cuchillo sin veina*.
    —Detente, pastor, detente,      por la Virgen soberana;
    yo te daré tu cordera     buena y sana como estaba.
    —Yo no quiero mi cordera     de tu boca maltratada;
    lo que quiero es tu pellica     para hacer una zamarra,
    para que siegue el pastor     si la cosecha no marra;
    los dientes para pendientes;     las muelas pa castañuelas;
    los ojos para los ciegos,     que tengan la vista larga;
    las bolas agujetás     para abrocharme las bragas.