La devota de San Antonio

Referencia: 
0707r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Custodia Martín y Mercedes Martín
  3. Edad del informante: 
    59 y 62
  4. Localidad: 
    Frailes
  5. Provincia: 
    Jaén, España
  6. Recopilador: 
    David Mañero Lozano
  7. Fecha de registro:

    Lunes, 17 Abril, 2017
  8. Notas: 

    Notas léxicas:
    entiéndase 'parecer'.
    uña: se usa en lugar de 'urna'.
    henesidad: así en el archivo sonoro.

    Ocupación y otros datos de las informantes:
    Custodia Martín, nacida en Frailes, se ha dedicado durante su juventud a la recolección, a la costura y al servicio doméstico.
    Mercedes Martín, nacida en Frailes, se ha dedicado a la recolección, a la venta de churros y a la hostelería como propietaria de un bar de la localidad. Actualmente se encuentra jubilada y regenta una panadería de la que es propietaria.

    Agradecemos la valiosa ayuda de Fuensanta Aranda Gómez, quien nos puso en contacto con los informantes para la realización de esta entrevista.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 5058

    Fuentes primarias
    Atero Burgos (2003: n.º 317); Checa Beltrán (2005: n.º 39); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 193).

    Estudios
    ATERO BURGOS, V. y VÁZQUEZ RECIO, N. (1997). Hacia una tipología del romancero milagroso en un corpus del sur. En José Manuel Lucía Megías (ed), Actas del VI Congreso Internacional de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval (Alcalá de Henares, 12-16 de septiembre de 1995), vol 1., 191-200. Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá.

  10. Resumen: 

    Una madre quiere casar contra su voluntad a su hija, devota de San Antonio, con un caballero rico. Cuando este llega a la casa y se encuentra con la joven, desvela que su verdadera identidad es el santo. Después de esto, San Antonio intercede para que la joven ingrese en un convento, a lo que a veces se añade la transformación de la joven en paloma que sale por la ventana. En algunas versiones el santo se convierte en serpiente y mata a la madre.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    2.7. Romances de milagros y apariciones
  3. ¶: 

    En Cádiz hay una mujer     viuda y con una hija
    joven de buen padecer*,     quince años tenía Rita.
    Devota del santo     era aquella joven,
    lo tenía en su cuarto     como corresponde.
    Lo tenía en su dormitorio     en una uña* metido
    pidiéndole a san Antonio:      —Concededme lo que os pido,
    de que mi mamá     mude de pensamiento;
    quiere comerciar     conmigo y mi cuerpo.
    Y al instante entró la madre:     —Dime qué has pensado, Rita;
    que estemos pasando hambre,     siendo tú tan rebonita.
    (Y) Hay un caballero     que nos quiere dar
    bastantes dineros     por tu henesidad*.
    Rita contestó llorosa:     —Tú eres una mala madre,
    que hija de tus entrañas     y quieres vender tu sangre.
    Que quieres que yo,     que por el dinero,
    manche yo mi honor—,     y entró un caballero.
    (Y) El caballero contesta:     —Yo no he de manchar tu honor.
    Yo me enteré que tu madre     quería vender tu honor.
    Yo paseaba tu calle,     me hizo señas y me llamó.
    Yo entré a tu casa     y sobre el seguro
    le solté a tu madre     cuatrociendos duros.
    —Me vendió como a una esclava,      conmigo podéis contar
    pero marcharme de casa,      d´al lado de mi mamá,
    y si sois soltero     y os queréis casar
    solo san Antonio     el premio os dará.
    —Yo no me puedo casar—,     (y) el caballero contesta:
    —Si a monja queréis pasar,     yo hablaré con la abadesa.
    Te portaré el dote,     será lo mejor,
    solo san Antonio—;     y a monja quedó.
    —Dime, Rita, ¿de qué forma     saldremos los dos en compaña?
    Te volveré  una paloma     y saldrás por la ventana—.
    Llegan al convento,     saltaron las tapias
    y al llegar al suelo     (y) un santo los ampara.
    Le dice así: —Desdichada,     no tienes perdón de Dios,
    tu hija ya está salvada     y ahora te devoro yo—.
    Se le lio al cuello,     la desconyuntó;
    y este fue el milagro     que este santo obró.

    [Com.: Pero ahí me he liao yo.]