Gerineldo + La condesita

Referencia: 
0252r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Mercedes Delgado
  3. Edad del informante: 
    83
  4. Localidad: 
    La Carrasca
  5. Provincia: 
    Jaén, España
  6. Recopilador: 
    M.ª del Pilar Casado Gutiérrez y Trini Pestaña Yáñez
  7. Fecha de registro:

    Miércoles, 30 Marzo, 2016
  8. Notas: 

    Ocupación y otros datos de la informante:
    Mercedes Delgado nació en La Carrasca (Jaén) en 1933. De padre carrasqueño y madre salmantina, vivió en esta pedanía hasta que se casó y se trasladó a Martos, donde reside actualmente. Dedicada desde siempre a las tareas de la casa, que alternaba con trabajos en la campaña de la recogida de la aceituna, no conoció más formación que aquella que le aportaban los libros que pudo conocer de pequeña.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0023+0110

    Fuentes primarias de "Gerineldo"
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 24); Armistead (1978: P2 [Q1]); Atero Burgos (2003: n.º 5); Checa Beltrán (2005: n.º 2); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 39, 41 y 42); Piñero Ramírez (1996: n.º 3); Piñero Ramírez (2004: n.º 2 y 3); Piñero Ramírez (2014: n.º 9); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 383-387).

    Fuentes primarias de "La condesita"
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 8); Armistead (1978: P2 [I7]); Atero Burgos (2003: n.º 41); Checa Beltrán (2005: n.º 15); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 15); Piñero Ramírez (1996: n.º 40); Piñero Ramírez (2004: n.º 3 y 36); Piñero Ramírez (2014: n.º 38); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: p. 365).

  10. Resumen: 

    Resumen de "Gerineldo": La hija del rey requiebra a su criado Gerineldo. Este accede a sus deseos y, en plena noche, se interna en la habitación de la princesa. El rey se despierta temprano y pregunta al resto de los criados por el paradero de Gerineldo. Estos no saben darle respuesta. En otras versiones, el rey se despierta de noche porque sospecha de su hija. Entra sigilosamente en la habitación donde duermen los amantes y deja su espada entre ambos para que sirva como testigo de su presencia. El rey se pregunta qué puede hacer, porque no se ve capaz de matarlos. Al sentir el frío de la espada, la infanta se despierta y, alarmada, le pide a Gerineldo que salga huyendo por el jardín. El rey le intercepta el paso y pide que le explique por qué está tan descolorido. Este le asegura que le ha robado el color una rosa. El rey le pide que no le niegue la verdad y le exige que se case con la infanta. Este se niega porque le ha prometido a la Virgen que nunca se casaría con una mujer de la que hubiese gozado con anterioridad. En algunas versiones, Gerineldo es condenado a muerte, pero escapa hacia tierras lejanas, mientras que la princesa queda en palacio deshonrada o embarazada.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 

    Gerineldo, Gerineldo,     tu camaerido empulido,
    ¿quién durmiera con usted     tres horas en mí avenido?
    Tres vueltas le dio al palacio     y otras tres le dio al castillo,
    y en la última escalera     la princesa lo ha sentido.
    Lo ha cogido de la mano     y en su cama lo ha metido;
    contando de sus amores      los dos quearon dormidos.
    El rey, que estaba en acecho,     al cuarto de su hija ha ido,
    y los encontró durmiendo:     —¿Quién los despierta, Dios mío?
    ¿Y si mato a Gerineldo,     que lo crié desde niño?
    ¿Y si mato a la princesa?     Queda mi reino perdido.
    Le pondré mi espada en medio,     que le sirva de testigos—.
    A lo frío de la espada     la princesa lo ha sentido:
    ―Levantate, Gerineldo,     mira que somos perdidos,
    que la espada de mi padre     está sirviendo de testigos.
    [Com. 1: Sigue más | sí, sigue más si es muy larga. Y entonces le dice al rey:]
    —Matadme, señor, matadme,     que a verdad que sí he dormido.
    —No te mato, Gerineldo,     que te crié desde niño.
    Desde mañana, a las seis     serás esposo y marido.
    [Com. 2: A Gerineldo lo manda..., como desterrao. Lo manda de capitán general. Y ahora dice el padre, ya de que se pasaron ocho años. Dice:]   
    Se han pasado siete años     camino de ocho va,
    y le dice el rey a su hija:     ―¿No te piensas en casar?
    ―¿Cómo quieres que me case     si no me dejas cansar,
    si no me das la licencia     para salir a buscar?
    ―La licencia te la doy,     la puerta y la libertad.
    ―Padre, hazme unos zapatos     de madera pa durar
    de día por las montañas,     de noche por la ciudad―.
    Y en lo alto de aquel cerro     ha visto una gran vacá.
    ―Dígame, usted, vaquerito;     dígame usted la verdad:
    ¿de quién es tanto ganado     con tanto yerro y señal?
    ―De capitán Gerineldo.     Mañana se va a casar.
    ―Tome este doblón de oro     y llevarme a donde está.
    A pedirle una limosna     por ver si la sale a dar.
    ―Ay, qué ojos de morena,     en mi vida he visto tal.
    ―Sí lo habrás visto, hombre,     pero no te acordarás,
    que soy tu esposa romera,     que te ha venido a buscar
    de día por las montañas,     de noche por la ciudad.
    ―Toma, rey moro, tu hija,     y la acabas de criar,
    que si virgen me la diste,     virgen te la pueda dar.
    Esta es mi esposa romera,     que me ha venido a buscar
    de día por las montañas     y de noche por la ciudad.