Gerineldo

Referencia: 
0606r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Natividad Colado
  3. Edad del informante: 
    68
  4. Localidad: 
    Daimiel
  5. Provincia: 
    Ciudad Real, España
  6. Recopilador: 
    Primitiva Muñoz de Morales, perteneciente al equipo dirigido por Jerónimo Anaya Flores
  7. Fecha de registro:

    Martes, 24 Marzo, 1981
  8. Notas: 

    La informante duda al comenzar los versos 15 y 16.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0023

    Versión publicada en Anaya Flores (2016: p. 240).

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 24); Armistead (1978: P2 [Q1]); Atero Burgos (2003: n.º 5); Checa Beltrán (2005: n.º 2); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 39, 41 y 42); Piñero Ramírez (1996: n.º 3); Piñero Ramírez (2004: n.º 2 y 3); Piñero Ramírez (2014: n.º 9); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 383-387).

  10. Resumen: 

    La hija del rey requiebra a su criado Gerineldo. Este accede a sus deseos y, en plena noche, se interna en la habitación de la princesa. El rey se despierta temprano y pregunta al resto de los criados por el paradero de Gerineldo. Estos no saben darle respuesta. En otras versiones, el rey se despierta de noche porque sospecha de su hija. Entra sigilosamente en la habitación donde duermen los amantes y deja su espada entre ambos para que sirva como testigo de su presencia. El rey se pregunta qué puede hacer, porque no se ve capaz de matarlos. Al sentir el frío de la espada, la infanta se despierta y, alarmada, le pide a Gerineldo que salga huyendo por el jardín. El rey le intercepta el paso y pide que le explique por qué está tan descolorido. Este le asegura que le ha robado el color una rosa. El rey le pide que no le niegue la verdad y le exige que se case con la infanta. Este se niega porque le ha prometido a la Virgen que nunca se casaría con una mujer de la que hubiese gozado con anterioridad. En algunas versiones, Gerineldo es condenado a muerte, pero escapa hacia tierras lejanas, mientras que la princesa queda en palacio deshonrada o embarazada.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 
    ―Gerineldo, Gerineldo,     Gerineldito pulido,
    ¡quién te pillara esta noche     tres horas en mi cuartito!
    ―Como soy criao de casa,     señora, burlen conmigo.
    ―No me burlo, Gerineldo,     que es verdad lo que te digo.
    ―¿A qué hora, gran señora,     (y) ha de ser lo prometido?
    ―Entre las doce a la una,     cuando el rey ya está dormido―.
    Di tres vueltas al palacio     y otras tantas al castillo,
    con zapatitos de seda     para que no sea sentido. [Com.]
    A eso de las doce y media     (y) ha tocado en el pestillo:
    ―¿Quién ha sido ese ladrón,     quién ha sido ese atrevido?
    ―Señora, soy Gerineldo,     que vengo a lo prometido―.
    L’ ha cogido de la mano     y en su cuarto l’ ha metido;
    comenzaron a luchar     como mujer y marido.
    Su padre, que lo sabía,     los ha pillado dormidos:
    ―Pondré la espada por medio,     pa que sirva de testigo. 
    Y si mato a Gerineldo,     que lo crie siendo un niño;
    y si mato a la princesa,     queda mi reino perdido.
    Pondré la espada por medio,     pa que sirva de testigo―.
    A la fría de la espada,     la niña se ha removido:
    ―Levántate, Gerineldo,     más bien muerto que no vivo,
    que la espada de mi padre     entre los dos ha dormido.
    ―¿Por dónde me iría yo,     que no fuese conocido?
    ―Veste por esos jardines     cortando flores y lirios.―
    Su padre, que lo sabía,     (y) al encuentro le ha salido:
    ―¿Dónde vienes, Gerineldo,     tan triste, descolorido?
    ―Vengo por esos jardines     cortando flores y lirios.
    ―No me engañes, Gerineldo,     con la princesa has dormido.
    Antes que llegue la noche     tienes que ser su marido.
    ―No me caso, no me caso,     yo no me caso con ella.
    Tengo juramente hecho     con la Virgen de la Estrella,
    mujer que ha sido mi maja     de no casarme con ella.
     
     
    [Com.: No lo llevo bien.]