Gerineldo

Referencia: 
0240r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Dolores Pérez Sánchez
  3. Edad del informante: 
    72
  4. Localidad: 
    Fuente Obejuna
  5. Provincia: 
    Córdoba, España
  6. Recopilador: 
    Alberto Alonso Fernández y Luis Moreno Moreno
  7. Fecha de registro:

    Martes, 28 Abril, 2009
  8. Notas: 

    Notas léxicas de Marta Torres Martínez:

    alpargate: ‘alpargata’ (DRAE, 2014). Según comprobamos en el NTLLE, este término se recoge desde los inicios de la lexicografía monolingüe de español: ‘Calçao texido de cordel de que usan mucho los moriscos’ (Tesoro de la lengua castellana o española, 1611, de Covarrubias) y ‘Especie de calzado, que se hace de cáñamo o esparto […]’ (Diccionario de autoridades, 1726-39, de la RAE). Es curioso cómo en la segunda edición del Diccionario de autoridades (1770) ya no se define este término bajo el lema alpargate (‘antiq. Lo mismo que alpargata’), sino bajo alpargata, tal como se documenta en la tradición lexicográfica del español. El TLHA lo documenta en el Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía (1961-73), de Manuel Alvar con la colaboración de Gregorio Salvador y Antonio Llorente y, por tanto, considera este término andalucismo.

    Transcripción musical: Luis Moreno Moreno

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0023

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 24); Armistead (1978: P2 [Q1]); Atero Burgos (2003: n.º 5); Checa Beltrán (2005: n.º 2); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 39, 41 y 42); Piñero Ramírez (1996: n.º 3); Piñero Ramírez (2004: n.º 2 y 3); Piñero Ramírez (2014: n.º 9); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 383-387).

  10. Resumen: 

    La hija del rey requiebra a su criado Gerineldo. Este accede a sus deseos y, en plena noche, se interna en la habitación de la princesa. El rey se despierta temprano y pregunta al resto de los criados por el paradero de Gerineldo. Estos no saben darle respuesta. En otras versiones, el rey se despierta de noche porque sospecha de su hija. Entra sigilosamente en la habitación donde duermen los amantes y deja su espada entre ambos para que sirva como testigo de su presencia. El rey se pregunta qué puede hacer, porque no se ve capaz de matarlos. Al sentir el frío de la espada, la infanta se despierta y, alarmada, le pide a Gerineldo que salga huyendo por el jardín. El rey le intercepta el paso y pide que le explique por qué está tan descolorido. Este le asegura que le ha robado el color una rosa. El rey le pide que no le niegue la verdad y le exige que se case con la infanta. Este se niega porque le ha prometido a la Virgen que nunca se casaría con una mujer de la que hubiese gozado con anterioridad. En algunas versiones, Gerineldo es condenado a muerte, pero escapa hacia tierras lejanas, mientras que la princesa queda en palacio deshonrada o embarazada.

  11. Partitura: 
  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 

    ―Gerineldo, Gerineldo,     mi camarero pulido,
    ¡quién te pudiera tener      tres horas a mi albedrío!
    ―Como soy vuestro criado,     os queréis burlar conmigo.
    ―No me burlo, Gerineldo,     que de veras te lo digo.
    A las diez se acuesta el rey,     a las once está dormido,
    ponte alpargates* de seda     para cumplir lo prometido.―
    A esto de la media noche,     Gerineldo se ha vestido,
    con alpargates de seda      para cumplir lo prometido.
    A esto de la media noche,     la infanta se ha removido:
    ―Despierta, Gerineldo,     mira que estamos perdidos,
    la espada de mi padre     está  sirviendo de testigo.
    ―¿Qué me hago, gran señora,     para no ser descubrido?
    ―Vete por el jardín de mi padre     a cortar rosas y lirios.
    El rey, como ya lo sabe,     al encuentro le ha salido.
    ―¿Dónde vienes, Gerineldo,      que vienes tan amarillo?
    ―Vengo del jardín de usted      de cortar rosas y lirios,
    la fragancia de una rosa     el color se lo ha comido.
    ―Mientes, mientes, Gerineldo,     con la princesa has dormido,
    antes de que se ponga el sol,     serás su esposo elegido.―
    ―Dispénseme, gran señor,      y si en algo lo he ofendido,
    tengo yo hecho juramento     con el Cristo de la Estrella,
    que mujer que ha sido mi dama     de no casarme con ella.