Gerineldo

Referencia: 
0971r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Braulia Plaza Plaza
  3. Edad del informante: 
    57
  4. Localidad: 
    Alcolea de Calatrava
  5. Provincia: 
    Ciudad Real, España
  6. Recopilador: 
    María Paz Tapiador Plaza, perteneciente al equipo dirigido por Jerónimo Anaya Flores
  7. Fecha de registro:

    Sábado, 5 Febrero, 1983
  8. Bibliografía: 

    IGRH: 0023

    Versión publicada en Anaya Flores (2016: PP. 231-232).

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 24); Armistead (1978: P2 [Q1]); Atero Burgos (2003: n.º 5); Checa Beltrán (2005: n.º 2); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 39, 41 y 42); Piñero Ramírez (1996: n.º 3); Piñero Ramírez (2004: n.º 2 y 3); Piñero Ramírez (2014: n.º 9); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 383-387).

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 
    —Gerineldo, Gerineldo,     Gerineldito querido,
    ¡quién te pillara esta noche     tres horas en mi albedrido!
    —¿A qué hora, gran señora,     se cumple lo prometido?
    —Entre las doce y la una,     cuando el rey esté dormido—.
    A las doce de la noche,     Gerineldo está en camino.
    Dios tres vueltas al palacio,     otras tres le dio al castillo,
    y viendo que no había nadie,     al cuarto la infanta ha ido.
    La ha cogido de la mano     y en su cuarto la ha metido.
    Empezaron a luchar     como mujer y marido
    y, en medio de la pelea,     los dos quedaron dormidos.
    Y el rey que estaba en acecho     a los dos los ha cogido:
    —Para que luego no nieguen,     mi espada pongo por testigo—.
    Al refrío de la espada,     la infanta se ha conmovido:
    —Levántate, Gerineldo,     levántate, dueño mío,
    que la espada de mi padre     entre los dos ha dormido.
    —¿Por dónde me voy, Señor,      por dónde me voy, Dios mío?
    —Veste por esos jardines     cogiendo rosas y lirios—.
    El rey que estaba en acecho     a Gerineldo le ha cogido:
    —¿De dónde vies, Gerineldo,     tan triste y descolorido?
    —Vengo del jardín de usía     de coger rosas y lirios.
    —No me niegues, Gerineldo,     que con la infanta has dormido.
    —No le niego yo, mi rey,     que he sido yo el atrevido.
    —Sos pondremos casa a parte,     como mujer y marido.
    —Tengo yo promesa hecha     a la Virgen de la Estrella,
    mujer que ha sido mi dama     de no casarme con ella.
    —Traición, traición al palacio,     traición, traición al castillo;
    que saquen a Gerineldo     y le peguen cuatro tiros.
    Cuervos le saquen los ojos,     águilas el corazón;
    los perros de mi majada     le saquen en procesión.