Gerineldo

Referencia: 
0829r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Adelaida Ruiz Fernández
  3. Edad del informante: 
    50
  4. Localidad: 
    Cabezarrubias del Puerto
  5. Provincia: 
    Ciudad Real, España
  6. Recopilador: 
    Adela Fernández Montero, perteneciente al equipo dirigido por Jerónimo Anaya Flores
  7. Fecha de registro:

    Lunes, 3 Enero, 1983
  8. Bibliografía: 

    IGRH: 0023

    Versión publicada en Anaya Flores (2016: p. 235).

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 24); Armistead (1978: P2 [Q1]); Atero Burgos (2003: n.º 5); Checa Beltrán (2005: n.º 2); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 39, 41 y 42); Piñero Ramírez (1996: n.º 3); Piñero Ramírez (2004: n.º 2 y 3); Piñero Ramírez (2014: n.º 9); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 383-387).

  9. Resumen: 

    Resumen de "Gerineldo": La hija del rey requiebra a su criado Gerineldo. Este accede a sus deseos y, en plena noche, se interna en la habitación de la princesa. El rey se despierta temprano y pregunta al resto de los criados por el paradero de Gerineldo. Estos no saben darle respuesta. En otras versiones, el rey se despierta de noche porque sospecha de su hija. Entra sigilosamente en la habitación donde duermen los amantes y deja su espada entre ambos para que sirva como testigo de su presencia. El rey se pregunta qué puede hacer, porque no se ve capaz de matarlos. Al sentir el frío de la espada, la infanta se despierta y, alarmada, le pide a Gerineldo que salga huyendo por el jardín. El rey le intercepta el paso y pide que le explique por qué está tan descolorido. Este le asegura que le ha robado el color una rosa. El rey le pide que no le niegue la verdad y le exige que se case con la infanta. Este se niega porque le ha prometido a la Virgen que nunca se casaría con una mujer de la que hubiese gozado con anterioridad. En algunas versiones, Gerineldo es condenado a muerte, pero escapa hacia tierras lejanas, mientras que la princesa queda en palacio deshonrada o embarazada.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 
    —Gerineldo, Gerineldo,     Gerineldito el pulido,
    ¡quién te pillara esta noche     tres veces a mi abedrío!
    —Como soy criado vuestro,     señora, os burláis conmigo.
    —No me burlo, Gerineldo,     que de veras te lo digo.
    —¿A qué hora, gran señora,     se cumple lo prometido?
    —Entre las doce y la una,     cuando el rey esté dormido—.
    Tres vueltas le dio al palacio,     otras tantas al castillo
    y, viendo que no había nadie,     al cuarto la infanta ha ido.
    Se liaron a jugar     como mujer y marido;
    en la refriega del juego     ambos quedaron dormidos.
    A otro día de mañana,     tres horas el sol salido,
    llama el rey a Gerineldo     que le lleve los vestidos.
    Unos dicen:  —No está aquí—.     Otros dicen: —No ha venido—.
    El rey, que se lo imagina,     al cuarto la infanta ha ido;
    los ha pillado durmiendo     como mujer y marido.
    Ha desenvainao la espada,     entre los dos la ha metido.
    Con el refrior del hierro     la infanta se ha sosprendido:
    —Levántate, Gerineldo,     que ya somos descubridos.
    —¿Adónde me iría yo,     que no fuera descubrido?
    —Veste al jardín de mi padre     a coger rosas y lirios.
    —¿Dónde vienes, Gerineldo,     tan triste y descolorido?
    —Vengo del jardín de vos,     de coger rosas y lirios.
    —No me niegues, Gerineldo,     que con la infanta has dormido.
    Os pondremos casa aparte     como mujer y marido.
    —No lo permitan los cielos     ni la Virgen de la Estrella,
    mujer que ha sido mi dama     de yo casarme con ella—.
    Gerineldo se ha marchado     para las islas de Cádiz
    y la infanta se ha quedado     preñadita y con sus padres.