Gerineldo

Referencia: 
0739r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Alejandro Illán Martín y Juana Molina
  3. Edad del informante: 
    70 y 75
  4. Localidad: 
    Alares de los Montes
  5. Provincia: 
    Toledo, España
  6. Recopilador: 
    Amalio Sánchez López, perteneciente al equipo dirigido por Jerónimo Anaya Flores
  7. Fecha de registro:

    Martes, 28 Diciembre, 1982
  8. Notas: 

    El romance se recogió en Valdeazores (Toledo).

    Por problemas técnicos, no aparece en la grabación el primer hemistiquio del romance.

    En esta versión, se repiten los versos 2, 4, 6, 8, 9, 13 y 15.

    Notas léxicas:
    durmías: por dormías.

    Otros datos de los informantes:
    Alejandro nació en Los Navalucillos (Toledo); desde los 17 años, reside en Alares de los Montes. Juana es de Alares de los Montes.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0023

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 24); Armistead (1978: P2 [Q1]); Atero Burgos (2003: n.º 5); Checa Beltrán (2005: n.º 2); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 39, 41 y 42); Piñero Ramírez (1996: n.º 3); Piñero Ramírez (2004: n.º 2 y 3); Piñero Ramírez (2014: n.º 9); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 383-387).

  10. Resumen: 

    La hija del rey requiebra a su criado Gerineldo. Este accede a sus deseos y, en plena noche, se interna en la habitación de la princesa. El rey se despierta temprano y pregunta al resto de los criados por el paradero de Gerineldo. Estos no saben darle respuesta. En otras versiones, el rey se despierta de noche porque sospecha de su hija. Entra sigilosamente en la habitación donde duermen los amantes y deja su espada entre ambos para que sirva como testigo de su presencia. El rey se pregunta qué puede hacer, porque no se ve capaz de matarlos. Al sentir el frío de la espada, la infanta se despierta y, alarmada, le pide a Gerineldo que salga huyendo por el jardín. El rey le intercepta el paso y pide que le explique por qué está tan descolorido. Este le asegura que le ha robado el color una rosa. El rey le pide que no le niegue la verdad y le exige que se case con la infanta. Este se niega porque le ha prometido a la Virgen que nunca se casaría con una mujer de la que hubiese gozado con anterioridad. En algunas versiones, Gerineldo es condenado a muerte, pero escapa hacia tierras lejanas, mientras que la princesa queda en palacio deshonrada o embarazada.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 
    —[Gerineldo, Gerineldo,]     Gerineldito pulido,
    ¡quién te pillara esta noche,    tres horas durmías* conmigo!
    —¿Y a qué hora, gran señora,     ya que será prometido?
    —Mientras las doce y la una,     cuando el rey se está dormido—.
    Da las doce, da la una,     Gerineldo prevenido
    con zapatillas de seda     para no ser descubrido.
    Se pusieron a jugar,     como mujer y marido,
    con el cansancio del juego     los dos quedaron dormidos.
    A otro día de mañana,     tres horas el sol salido,
    (y) el rey que estaba en suspecha     (y) al cuarto la infanta ha ido;
    los ha pillado durmiendo,     como mujer y marido.
    —No me niegues, Gerineldo,     que con la infanta has dormido.
    Sus pondremos casa aparte,     como mujer y marido.
    —Tengo juramento hecho     con la Virgen de la Estrella,
    mujer que ha sido mi dama     de no casarme con ella—.
    Gerineldo se ha marchado     hacia las islas de [¿Elcay?]
    y la infanta se ha quedado     deshonrada y con sus padres.