El Pernales

Referencia: 
0420r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Ascensión Jordán
  3. Edad del informante: 
    82
  4. Localidad: 
    Valdepeñas de Jaén
  5. Provincia: 
    Jaén, España
  6. Recopilador: 
    David Mañero Lozano
  7. Fecha de registro:

    Lunes, 6 Marzo, 2017
  8. Notas: 

    Ocupación y otros datos de la informante:
    Ascensión Jordán Martos, nacida en Valdepeñas de Jaén, se ha dedicado a las labores del hogar y al cuidado de sus mayores.

  9. Bibliografía: 

    Fuentes primarias
    Atero Burgos (2003: n.º 260); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 227).

  10. Resumen: 

    El Pernales es uno de los bandoleros más buscados de España. Cierto día acude a visitar a su amada que ha dado a luz a una niña. El Pernales se lamenta de que su hija haya nacido deshonrada y hace firme propósito de dejar la vida de bandido para marcharse a trabajar al extranjero. Su amante le recuerda que pronto será de día y que debe huir de allí para no ser descubierto. Acude a robar a un cortijo, donde se encuentra a una pobre anciana que asegura no tener dinero para pagar la renta. Cenan juntos y, al día siguiente, el Pernales sale a buscar al adinerado casero para robarle. Después, entrega el botín a la pobre mujer para que así pueda pagar el alquiler.En algunas versiones, la anciana lo delata, por lo que la Guardia Civil lo acecha y acaba con su vida.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    2.6. Guapos y valentones
  3. ¶: 

    Francisco Ríos Pernales     está loco de alegría
    de ver que había dado a luz     su Conchita una chiquilla.
    Un día después de nacer     en sus brazos la tenía:
    —Hija de mi alma     vente tú conmigo
    que por ser tu padre un bandolero     sin honra al mundo has venido.
    Pero no sufras tú, niña,     que de este oficio me quitaré.
    Allí fuera de España     trabajaré.
    Todavía soy joven     y puedo ganar
    pa darle a mi hija     pedazos de pan.
    —¿Qué tal te parece?—      me dice llorando.
    —¿Qué tal te parece     lo que estoy pensando?
    —Lo que has pensado está bien,     Francisquillo de mi vida,
    pero no pienses en irte,     que pronto va a ser de día.
    —Sí que me tengo que ir     porque yo no me acordaba
    que soy aquel bandolero     que andan buscando por toda España.
    Adiós, Conchita, que me voy.     Hasta otro día por la mañana—.
    En aquel cortijo alto     cerca del Puente Genil
    el Pernales una noche      para a descansar allí.
    A los pies de esta ancianita      hasta que ha llegado
    al ver que la pobre ancianita     al suelo se caía llorando.
    —No t´asustes, pobre ancianita,     que soy Pernales.
    No gano na más que robar,     no mato a naide.
    —Robar pa mis señores,      eso no puede ser.
    No tengo dinero,     lo puede usted ver.
    El amo de este cortijo     un día me echa
    por no tener dinero     pa pagar la renta.
    —El amo de este cortijo,     dígame pronto quién es.
    —Pues es don Rafael Calzona.     —Muy pronto lo arreglaré.
    Lo que tengo es apetito.     Lo que quisiera es cenar.
    —Pues eso lo puede usted hacer     porque la tengo ya prepará.
    —Pues vamos a cenar pronto     porque me tengo que retirar—.
    Acabaron de cenar,     este célebre bandido
    y le dice a la ancianita:     —Con Dios, ya me retiro.
    Quede usted con Dios,     ancianita, y hasta mañana—.
    Dándole vuelos al caballo     como una exhalación se marchaba.
    Allí había habido enfrente un hotel     donde paseaba el señor Rafael.
    Sin bajarse del caballo     le dice Francisco Ríos:
    —Me das quinientas pesetas,     si no te doy cuatro tiros—.
    Y el caballero asustado     de momento se las dio
    y fue en busca de la ancianita      pa que pagara su dotación.