El padre usurero

Referencia: 
1263r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Manuela Villa González y Soledad Cabanillas Fernández
  3. Edad del informante: 
    65 y 64
  4. Localidad: 
    Hornachuelos
  5. Provincia: 
    Córdoba, España
  6. Recopilador: 
    Alberto Alonso Fernández
  7. Fecha de registro:

    Martes, 3 Febrero, 2004
  8. Notas: 

    La informante sesea y neutraliza /l/ y /r/ en posición implosiva y final a favor de [r].

    Transcripción musical: Luis Moreno Moreno

  9. Bibliografía: 

    Fuentes primarias
    Atero Burgos (2003: n.º 164)

  10. Resumen: 

    Un señorito se enamora de una joven y le pide al padre de esta que se la entregue a cambio de una finca o de dinero. Él acepta y le indica el momento en que puede encontrarla sola en casa, asegurándole que puede hacer lo que quiera con ella y luego casarse si así es su gusto. Llegado el día, el señorito entra en su casa e intenta forzar a la joven, que logra esconderse en una habitación. Sin embargo, enfurecido, el señorito derrumba la puerta a puntapiés. Una vez dentro, la joven se defiende con un hacha. En el hospital, moribundo, el señorito pide que no le hagan nada a la muchacha, ya que la culpa fue suya y de su padre. Encarcelan al padre. En algunas versiones, la joven se casa con su novio

  11. Partitura: 
  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    2.3.2. Amor fiel/feliz
  3. ¶: 
    En un pueblo de Jaén,     cerca de la capital,
    sucedió el caso más grande     que pasao en la humanidad
    por un padre sin concencia     y un vecino mesturero;
    quiso vender a su hija     por el maldito dinero.
    Mira si era guapa y bella,     mira si era guapa y bella,
    que el señor de aquella finca     se había enamorado de ella.
    Aquel caballero infame     le había ofrecido una finca
    siempre que le conseguiera     el cariño de su hija.
    —M’ha dicho don Nicolás     que te quiere por esposa.
    Tú serás una señorita,     una señora dichosa.
    —Padre mío de mi alma,     tú sabes que tengo novio,
    trabajador pero honrado;     ese es el mejor tesoro—.
    El padre, enfurecido     de aquella contestación,
    se fue an casa el señorito     y estas palabras le habló:
    —A mi hija no la convenzo;     me marcho a la capital.
    Ella se quedará sola;     usted la convencerá
    y, después de convencerla,     usted se casa con ella;
    yo me quedo en la finca.     Después, venga lo que venga—. [Com.]
    ……………………………………/……………………………………
     
    [Com.: ¿Y ahora?]