El padre ambicioso

Referencia: 
1262r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Isabel González
  3. Edad del informante: 
    50
  4. Localidad: 
    Luque
  5. Provincia: 
    Córdoba, España
  6. Recopilador: 
    Alberto Alonso Fernández
  7. Fecha de registro:

    Viernes, 1 Abril, 1977
  8. Notas: 

    La informante sesea y neutraliza /l/ y /r/ en posición implosiva y final a favor de [r].

    Transcripción musical: Luis Moreno Moreno

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 5059

    Fuentes primarias
    Atero Burgos (2003: n.º 163); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 208).

  10. Resumen: 

    Una muchacha mantiene una relación formal con un joven honrado. Cierto día, ella acude al muelle para llevarle comida a su padre, que trabaja allí como obrero. Un caballero rico se prenda de ella y la pide en matrimonio a su padre. En un principio, el padre le explica al señor que la muchacha tiene novio y que este se encuentra en el servicio militar. Finalmente, el rico convence al padre, que obliga a su hija a casarse contra su voluntad, amenazándola de muerte. La chica escribe una carta a su novio donde le informa del caso. El muchacho aparece el día de la boda y ambos escapan.

  11. Partitura: 
  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    2.3.2. Amor fiel/feliz
  3. ¶: 
    (Y) un obrero trabajaba     (y) en el muelle de Almería;
    tan solo con una hija,     la flor de la maravilla.
    Y un día que fue a llevarle     a su padre la comida,
    se enamoró un caballero     (y) al verla tan guapa y linda.
    —¿Y esta es tu hija, Francisco?—     le dice en estas palabras.
    —(Y) es mi hija, don José.     —¡Pues vaya una hija guapa!
    Si usted quisiera, Francisco,     con su hija me casaba,
    y a usted y a su bella hija     no les hará falta de nada.
    —Tiene novio, don José,     y lo tiene en el servicio;
    obrero y trabajador,     que lo quiere con delirio.
    —(Y) usted le dice a su hija     que es lo que debe de hacer,
    que es casarse con un hombre     que la pueda mantener.
    —Me arretiro, don José,     y con mi hija hablaré;
    y a lo que ella me diga,     la contestación traeré.
    —Hija mía de mi alma,     la dicha te traen a casa.
    ¿Tú vistes a aquel caballero     que conmigo praticaba?
    Se ha enamorado de ti     al verte tan linda y guapa.
    —Padre mío de mi alma,     ya sabes que tengo novio,
    y obrero y trabajador,     que ese es mi mayor tesoro.
    —Y entonces, contesta el padre:     —Aquí el que manda soy yo,
    y aquí lo que hay que buscar     (y) es un bien para los dos—.
    Ya, viendo la blanca paloma     que la boda se acercaba,
    ya cogió tinta y papel     para escrebir una carta:
    “Mi padre quiere casarme     con un rico millonario.
    Ven y me salvas la vida     si te encuentras licenciado”.
    “Licenciado no me encuentro,     pero por salvarte, iré,
    y le quitaré la vida     (y) a ese canalla cruel”.
    Y, al entrar Manuel en el pueblo,     Manuel por la iglesia entraba.
    Se encontró con sus amigos;     la faena les contaba.
    Y, al entrar Manuel a la iglesia,     dice la blanca azucena:
    —Ya tengo aquí a mi Manuel,     ya tengo quien me defienda—.
    —Me la llevo porque es mía     y me la llevo a mi casa.
    Me la llevo porque es mía—.     Naide replicó palabra.
    Y, al otro día de mañana,     que fue la declaración,
    y don José de Mallorca     preso en la cárcel quedó.