El cura pide chocolate

Referencia: 
1503r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Manuela López Román
  3. Edad del informante: 
    60
  4. Localidad: 
    Jerez de la Frontera (Campiña de Jerez)
  5. Provincia: 
    Cádiz, España
  6. Recopilador: 
    María Jesús Ruiz Fernández
  7. Fecha de registro:

    Sábado, 7 Septiembre, 1985
  8. Notas: 

    En esta versión, los primeros hemistiquios de cada verso se repiten una vez, mientras que los segundos lo hacen dos veces. En el verso 5, al repetir el segundo hemistiquio, la informante canta: "y te vas por agua".

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0177

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 27); Atero Burgos (2003: n.º 88);  Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 119); Piñero Ramírez (1996: n.º 85); Piñero Ramírez (2004: n.º 62); Piñero Ramírez (2014: n.º 83

  10. Resumen: 

    Un cura se encuentra supuestamente enfermo en la cama. A media noche, llama a la criada para que le sirva chocolate. Ella se niega o le dice que no hay agua. El cura le manda que vaya a por ella a la fuente o al pozo. En otras versiones, el cura desea un vaso de agua o un café con leche. En ocasiones, la muchacha asegura que la soga del pozo no es lo suficientemente larga para sacar el agua y el cura le entrega una soga más larga o un trozo de cuerda para que lo añada a la que ya tiene. Cuando la moza se acerca al pozo, al arroyo o a la fuente, se cuenta que le pica una rana o una araña y la deja embarazada. A los nueve meses tiene un hijo con capa y sotana. El cura le pide que lo lleve a la inclusa, pero ella se niega porque tiene leche de sobra para criarlo. En otras versiones, el cura llama a la criada y le pide que duerma con él. Cuando da a luz al niño, su madre la insulta y le pide que lleve a la criatura a la inclusa, pero ella se niega. En versiones menos extendidas, una criada anciana los chantajea para que no descubra su falta.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.7. Burlescos
  3. ¶: 
    Estando un curita     malito en la cama,
    a la media noche     llama a la criada.
    —¿Qué quieres, curita,     que tanto me llamas?
    —Quiero chocolate     y no tengo ganas.
    Coge el cantarillo     y vete por agua―.
    Al llegar al pozo,     le picó una araña,
    le picó con gusto,    le picó con ganas.
    A los siete meses,     la barriga hinchada
    y a los nueve meses,     parió la criada
    y tuvo un curita     con capa y sotana.
    El cura le dice:     ―Le pondremos un ama―.
    Ella le responde:     ―No me da la gana,
    que tengo dos pechos     como dos tinajas
    pa criar mi hijo,     hijo de mi alma.