Don Gato

Referencia: 
0471r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Ana Martos
  3. Edad del informante: 
    72
  4. Localidad: 
    Valdepeñas de Jaén
  5. Provincia: 
    Jaén, España
  6. Recopilador: 
    David Mañero Lozano
  7. Fecha de registro:

    Martes, 7 Marzo, 2017
  8. Notas: 

    Se canta con el siguiente estribillo: “Estaba el señor don Gato / sentadito en su tejao, / marramamiau, miau, miau, / sentadito en su tejao”.

    Notas léxicas:
    marruña: así en el archivo sonoro.
    se ha jobenado: así en el archivo sonoro.

    Notas léxicas de Marta Torres Martínez:

    marruña: no se registra en el NTLLE, pero sí en el FG donde hallamos una cédula relativa al Diccionario extremeño (1980) de Viudas Camarasa, donde esta voz se define como ‘adj. miserable, egoísta’. En el TLHA se recoge el verbo marruñar, definido como ‘zurear’ (‘dicho de una paloma: hacer arrullos’, DRAE, 2014) y localizado en Santa Elena (Jaén).

    se ha jobenado: en el TLHA encontramos el lema esjobernado, -da, definido como ‘desgobernado, -da’. A su vez, esta voz se caracteriza como ‘desbolillado, desbaratado, averiado’ y se documenta en Carchelejo y en la Sierra de Cazorla.

    Ocupación y otros datos de la informante:
    Ana Martos Araque, nacida en Valdepeñas de Jaén, se ha dedicado durante su juventud a la recolección de aceituna y posteriormente a las tareas del hogar y a la crianza de sus hijos. Durante su niñez escuchaba a cantar su madre, de la que aprendió diferentes composiciones.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0144

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 40); Atero Burgos (2003: n.º 101); Checa Beltrán (2005: n.º 22); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 108); Piñero Ramírez (1996: n.º 97); Piñero Ramírez (2004: n.º 66); Piñero Ramírez (2014: n.º 88).

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    3. Romancero infantil
  3. ¶: 

    Estaba el señor don Gato     sentadito en su tejao;
    han venido orden nuevas,     que si quiere ser casado
    con una gata marruña*     que anda por los tejados.
    El gato por ir a verla     s´ha caído del tejado,
    se ha quebrado dos costillas,     un brazo se ha jobenado*.
    Ya lo llevan a enterrarlo     por la calle del pescado,
    y al olor de las sardinas     el gato ha resucitado.
    Con razón dice la gente:     «Siete vidas tiene un gato».