Don Bueso

Referencia: 
1404r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Flor Frías
  3. Edad del informante: 
    75
  4. Localidad: 
    El Burgo de Osma
  5. Provincia: 
    Soria, España
  6. Recopilador: 
    Jaime Lafuente
  7. Fecha de registro:

    Viernes, 1 Enero, 1982
  8. Notas: 

    Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00016B 04)

    Título indicado en las anotaciones de campo: "Don Bueso".

    Títulos alternativos: "Hermana cautiva", "Don Bueso y su hermana", "Don Burgos", "La cristiana cautiva", "El día de los torneos", etc.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0169

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 4); Armistead (1978: P2 [H2, H3]); Atero Burgos (2003: n.º 43); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 34 y 35); Piñero Ramírez (1996: n.º 42); Piñero Ramírez (2004: n.º 38); Piñero Ramírez (2014: n.º 34); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 377 y 391).

    Estudios
    LÓPEZ ESTRADA, F. (1984). El romance de Don Bueso y la canción de La peregrinita en el cancionero folklórico de Antequera. En De los romances-villancico a la poesía de Claudio Rodríguez: 22 ensayos sobre las literaturas española e hispanoamericana en homenaje a Gustav Siebenmann, 253-263. Madrid: José Esteban; MENÉNDEZ PIDAL, M. (1948). Los romances de don Bueso, BHi, 50, 305-312; PIÑERO RAMÍREZ, P. Manuel (2001). Los montes de Oliva: el encuentro de la canción lírica con el romance en Don Bueso. En Carlos Alvar Ezquerra (coord.), Lyra mínima oral: los géneros breves de la literatura tradicional: actas del Congreso Internacional celebrado en la Universidad de Alcalá, 28-30 octubre 1998, 353-360. Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá; PIÑERO RAMÍREZ, P. Manuel (2001). La configuración poética de la versión "vulgata" de "Don Bueso". En Mercedes de los Reyes Peña, Rogelio Reyes Cano, Klaus Wagner (coord.), Sevilla y la literatura: homenaje al profesor Francisco López Estrada en su 80 cumpleaños, 109-132. Sevilla, Universidad de Sevilla.

  10. Resumen: 

    Una niña cristiana es raptada por los moros o se pierde y es recogida por ellos, y es obligada a trabajar como esclava. Sus padres quedan tristes y su hemano comienza a buscarla sin descanso. Esta secuencia se omite en muchas de las versiones. En algunas versiones sefardíes, la niña es raptada por el rey moro, que se la lleva en barco a su castillo. La reina siente celos porque el rey la quiere hacer su enamorada. Para castigarla, la manda a lavar al río, pero ella sigue conservando su belleza inalterable. Un caballero (que se pasea por la morería el día de los torneos, se acerca a la judería en busca de amores o regresa de la guerra) se encuentra con ella, que está lavando en una fuente. Le pide que se aparte para que su caballo beba. Ella le informa de que en realidad no es mora, sino cristiana cautiva. El caballero le pide que le acompañe a España. Aunque ella muestra reticencias (se preocupa por los pañuelos que está lavando y por su honra), él promete que será respetuoso. Cuando llegan a un paraje, ella comienza a llorar o a reír, según la versión, y cuenta que en aquel lugar cazaba su familia, o reconoce un árbol que plantó su hermano. En este momento, el caballero se da cuenta de que se trata de su hermana y, en algunas versiones, la interroga acerca del nombre de sus padres. Regresan a casa y el caballero anuncia la identidad de su acompañante. Existen varios desenlaces:  1) la madre desea saber si la hija conserva la honra, a lo que ella responde afirmativamente. 2) La madre no la reconoce porque viene muy descolorida y le pide que le dé alguna seña para confiar en ella. La muchacha asegura que su palidez se debe a su falta de sustento. Acto seguido, sube a su habitación y se lamenta de que su antigua saya esté rota. La madre la reconoce y le pide que no se preocupe porque le regalará otra. 3) La cautiva narra que ha tenido como medio de vida lavar la ropa de una mora. Transcurrido un tiempo, ella solicita ver a un hijo suyo que está en la morería. Los moros quieren hacerla cautiva, pero ella les dice que viene con su familia y que está solo de visita para bautizar a su hijo. 4) En algunas versiones, probablemente reelaboraciones modernas, los padres reciben a la hija perdida con mucha alegría y se intersan por su vida en tierras moriscas. La muchacha confiesa que los moros que la criaron la querían mucho y eran muy ricos. Asegura que estarán preocupados por ella y le pide al padre que les escriba una carta. Pasados unos días, reciben la contestación: los moros quieren que la muchacha vuelva a su tierra acompañada de su familia. A cambio, les ofrecen tierras y dinero, además de proponerles el casamiento de la antigua cautiva con el hijo del patrón.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.3. Romances sobre cautivos y presos
  3. ¶: 
    Vamos a cantar, señores,     (y) estos cuplés de la niña
    que cautivaron los moros     (y) en los riscos de Melilla.
    Cuando yo era pequeñita     y apenas tuve cinco años,
    de los brazos de mi padre     los moros me arrebataron.
    Me llevaron al desierto,     largo tiempo me tuvieron,
    hasta que fui encontrada     por mi hermano el Aguileño.
    Nueve años me tuvieron     y me querían casar
    con un morito muy guapo     y con mucho capital.
    (Y) El día de los torneos,     pasé por las morerías,
    y vi a una mora lavando     (y) al pie de una fuentecilla.
    —Apártate, mora bella,     y apártate, mora linda,
    que va a beber mi caballo     de ese agua cristalina.
    —No soy mora, caballero,     que soy cristiana cautiva;
    me cautivaron los moros     desde pequeñita y niña.
    —¿Te quieres venir conmigo     para mi caballeriza?
    —Y estos pañuelos que lavo,      ¿dónde yo los dejaría?
    —Los de hilo y los de seda,     para mi caballeriza,
    y los que no valen nada     (y) a la corriente los tiras—.
    [Com. 1: Ya la monta en el caballo y ya se la lleva.]
    Y al llegar a las montañas,     la morita ya suspira.
    —¿Por qué suspiras, mi alma?     ¿Por qué suspiras, mi vida?
    —¿No tengo de suspirar     si es aquí donde venía
    con mi hermano el Aguileño     y mi padre en compañía?
    —¡Válgame la Virgen pura,     la Virgen santa María!
    Creí de traerme una mora     y traigo una hermana mía.
    Ábreme la puerta, padre, [Com. 2: dice él]     ventanas y celosías,
    que aquí te traigo el tesoro     que llorabas noche y día—.
    Mi padre me recibió     con muchísima alegría
    y después me preguntó     con los moritos qué hacía.
    —Padre mío, los moritos     todos mucho me querían,
    solo estaba pa guardar     los pavos y las gallinas.
    La mora que me crio     la llaman la Martinica
    y el moro que me robó     le llaman el Mortifica.
    Locos me andarán buscando     por aquellas serranías
    porque los moritos, padre,     (y) a mí mucho me querían.
    Los moritos son muy ricos     y tienen muchas haciendas,
    y en un cortijo cercano     trabajan más de cincuenta.
    Padre, vamos a escribirles     (y) a los moros una carta,
    porque yo sé bien las señas:     Cortijo de Casablanca—.
    La carta ya se ha mandado     y hubo ya contestación:
    que si nos vamos con ellos,     nos regalan un millón,
    un cortijo con tres huertas     y seis bueyes de labor,
    y se casa la cautiva     con el hijo del patrón.