Don Bueso

Referencia: 
1146r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Primitiva González
  3. Edad del informante: 
    58
  4. Localidad: 
    Palencia
  5. Provincia: 
    Palencia, España
  6. Recopilador: 
    María del Mar Domínguez Berrón, María Fe Gascón Díez, Asunción Madrid Merino Roma y María Cerro Muñoz, pertenecientes al equipo dirigido por Jerónimo Anaya Flores
  7. Fecha de registro:

    Domingo, 8 Noviembre, 1981
  8. Notas: 

    Títulos alternativos: "Hermana cautiva", "Don Bueso y su hermana", "Don Burgos", "La cristiana cautiva", "El día de los torneos", etc.

    La informante indica que va a cantar "otra canción de la morería".

    El registro fue recogido en Ciudad Real, donde vive Primitiva.

    Notas léxicas:

    avo: por lavo.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0169

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 4); Armistead (1978: P2 [H2, H3]); Atero Burgos (2003: n.º 43); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 34 y 35); Piñero Ramírez (1996: n.º 42); Piñero Ramírez (2004: n.º 38); Piñero Ramírez (2014: n.º 34); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 377 y 391).

    Estudios
    LÓPEZ ESTRADA, F. (1984). El romance de Don Bueso y la canción de La peregrinita en el cancionero folklórico de Antequera. En De los romances-villancico a la poesía de Claudio Rodríguez: 22 ensayos sobre las literaturas española e hispanoamericana en homenaje a Gustav Siebenmann, 253-263. Madrid: José Esteban; MENÉNDEZ PIDAL, M. (1948). Los romances de don Bueso, BHi, 50, 305-312; PIÑERO RAMÍREZ, P. Manuel (2001). Los montes de Oliva: el encuentro de la canción lírica con el romance en Don Bueso. En Carlos Alvar Ezquerra (coord.), Lyra mínima oral: los géneros breves de la literatura tradicional: actas del Congreso Internacional celebrado en la Universidad de Alcalá, 28-30 octubre 1998, 353-360. Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá; PIÑERO RAMÍREZ, P. Manuel (2001). La configuración poética de la versión "vulgata" de "Don Bueso". En Mercedes de los Reyes Peña, Rogelio Reyes Cano, Klaus Wagner (coord.), Sevilla y la literatura: homenaje al profesor Francisco López Estrada en su 80 cumpleaños, 109-132. Sevilla, Universidad de Sevilla.

  10. Resumen: 

    Una niña cristiana es raptada por los moros o se pierde y es recogida por ellos, y es obligada a trabajar como esclava. Sus padres quedan tristes y su hemano comienza a buscarla sin descanso. Esta secuencia se omite en muchas de las versiones. En algunas versiones sefardíes, la niña es raptada por el rey moro, que se la lleva en barco a su castillo. La reina siente celos porque el rey la quiere hacer su enamorada. Para castigarla, la manda a lavar al río, pero ella sigue conservando su belleza inalterable. Un caballero (que se pasea por la morería el día de los torneos, se acerca a la judería en busca de amores o regresa de la guerra) se encuentra con ella, que está lavando en una fuente. Le pide que se aparte para que su caballo beba. Ella le informa de que en realidad no es mora, sino cristiana cautiva. El caballero le pide que le acompañe a España. Aunque ella muestra reticencias (se preocupa por los pañuelos que está lavando y por su honra), él promete que será respetuoso. Cuando llegan a un paraje, ella comienza a llorar o a reír, según la versión, y cuenta que en aquel lugar cazaba su familia, o reconoce un árbol que plantó su hermano. En este momento, el caballero se da cuenta de que se trata de su hermana y, en algunas versiones, la interroga acerca del nombre de sus padres. Regresan a casa y el caballero anuncia la identidad de su acompañante. Existen varios desenlaces:  1) la madre desea saber si la hija conserva la honra, a lo que ella responde afirmativamente. 2) La madre no la reconoce porque viene muy descolorida y le pide que le dé alguna seña para confiar en ella. La muchacha asegura que su palidez se debe a su falta de sustento. Acto seguido, sube a su habitación y se lamenta de que su antigua saya esté rota. La madre la reconoce y le pide que no se preocupe porque le regalará otra. 3) La cautiva narra que ha tenido como medio de vida lavar la ropa de una mora. Transcurrido un tiempo, ella solicita ver a un hijo suyo que está en la morería. Los moros quieren hacerla cautiva, pero ella les dice que viene con su familia y que está solo de visita para bautizar a su hijo. 4) En algunas versiones, probablemente reelaboraciones modernas, los padres reciben a la hija perdida con mucha alegría y se intersan por su vida en tierras moriscas. La muchacha confiesa que los moros que la criaron la querían mucho y eran muy ricos. Asegura que estarán preocupados por ella y le pide al padre que les escriba una carta. Pasados unos días, reciben la contestación: los moros quieren que la muchacha vuelva a su tierra acompañada de su familia. A cambio, les ofrecen tierras y dinero, además de proponerles el casamiento de la antigua cautiva con el hijo del patrón.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.3. Romances sobre cautivos y presos
  3. ¶: 
    El día de los torneos,     pasé por la morería,
    y vi a una mora lavando     al pie de una fuente fría.
    —Apártate, mora bella;     apártate, mora linda,
    que va a beber mi caballo     de estas aguas cristalinas.
    —No soy mora, caballero,     que soy cristiana cautiva;
    me cautivaron los moros     cuando pequeñita y niña.
    —¿Te quieres venir conmigo?     —De buena gana me iría.
    Mas los pañuelos que yo avo*,     ¿dónde yo los dejaría?
    —Los de seda y los de holanda,     aquí en mi caballería;
    y los que no valgan nada,     la corriente llevaría—.
    La hice montar a caballo     y a mi tierra la traía,
    y, al pasar por la frontera,     la morita se reía.
    —¿De qué te ríes, morita?     Dímelo, morita mía,
    ¿tú te ríes del caballo     o del quien caballo guía?
    —No me río del caballo     ni del que el caballo guía;
    me río de ver a España,     que es toda la patria mía—.
    Al pasar por unos montes,     la mora a llorar se ponía.
    —¿De qué lloras, mora bella?     Dímelo, morita mía.
    —Lloro porque en estos montes     mi padre a cazar venía,
    con un hermano que tengo     y toda su compañía.
    —¿Cómo se llama tu padre?     —Se llama Juan de la Oliva
    y el hermanito que tengo     se llama José María.
    —Abra usted, madre, las puertas,     ventanas y celosías,
    que aquí la traigo a la mora,     que es toda la hermana mía.