Conde Niño + Gerineldo

Referencia: 
0236r
  1. Foto de las informantes de Ochavillo del Río, junto a Luis Moreno Moreno
  2. Archivo de audio: 
  3. Informante: 
    Antonia Bernal González y Leocadia Hens Hens
  4. Edad del informante: 
    76 y 78
  5. Localidad: 
    Ochavillo del Río (Fuente Palmera)
  6. Provincia: 
    Córdoba, España
  7. Recopilador: 
    Alberto Alonso Fernández y Luis Moreno Moreno
  8. Fecha de registro:

    Martes, 19 Mayo, 2009
  9. Notas: 

    Títulos alternativos de "Conde Niño": "Conde Olinos", "Conde Olivos", "Amor más poderoso que la muerte", "El amor que venció la muerte", "Los amantes perseguidos", "Los dos amantes", etc.

    En esta versión, se repiten los hemistiquios impares.

    La informante sesea.

    Transcripción musical: Luis Moreno Moreno

  10. Bibliografía: 

    IGRH: 0049+0023

    Fuentes primarias de "Conde Niño"
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 11); Armistead (1978: P2 [J1]); Atero Burgos (2003: n.º 4); Checa Beltrán (2005: n.º 1); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 3 y 4); Piñero Ramírez (1996: n.º 2); Piñero Ramírez (2004: n.º 1); Piñero Ramírez (2014: n.º 8); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: p. 389).

    Fuentes primarias de "Gerineldo"
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 24); Armistead (1978: P2 [Q1]); Atero Burgos (2003: n.º 5); Checa Beltrán (2005: n.º 2); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 39, 41 y 42); Piñero Ramírez (1996: n.º 3); Piñero Ramírez (2004: n.º 2 y 3); Piñero Ramírez (2014: n.º 9); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 383-387).

  11. Resumen: 

    Resumen de "Conde Niño": El conde canta mientras su caballo se detiene a beber agua. Al escucharlo la reina, confunde su voz con la de una sirena, impresión que la infanta desmiente al desvelar que es su amante quien canta. La reina ordena que atrapen y maten al conde. En algunas versiones, la infanta organiza el entierro del conde y profetiza que ella también morirá pronto; en otras, acude a casa de su tía o de su tío en busca de consuelo y desde allí ve pasar la comitiva fúnebre, o bien el tío se muestra piadoso y decide organizar el entierro. Finalmene, la infanta muere de tristeza y entierran su cuerpo en la misma iglesia en la que yace el conde, aunque ella ocupa una posición más cercana al altar debido a que posee sangre real. Los desenlaces pueden ser muy variados: 1) de la tumba de la muchacha o en medio de las dos tumbas, nace un rosal que contiene un letrero inculpando a la reina; esta lo manda arrancar, pero cuanto más lo cortan, más florece; 2) de la tumba de la muchacha nace un manantial que cura la ceguera o la cojera; la reina, que ha perdido la vista o una pierna, intenta utilizarla, pero la infanta se niega a darle agua y le reprocha su mala acción o la deja coja de los dos pies; 3) de la tumba de ella nace un rosal y de la de él un espino que logran alcanzarse; la reina los manda cortar y las almas de los amantes se convierten en dos aves que vuelan juntas por el cielo; 4) en algunas versiones, se encadenan todos estos elementos y se añade alguno más, como por ejemplo, la conversión de las almas en olivos, que le traban el paso a la reina cuando va a misa o le rasgan el delantal o el vestido; el intento frustrado de la reina de dar muerte a las aves o la conversión de los amantes en ermita y en altar de donde brota una fuente curativa que se seca cuando la reina acude a ella.

    Resumen de "Gerineldo": La hija del rey requiebra a su criado Gerineldo. Este accede a sus deseos y, en plena noche, se interna en la habitación de la princesa. El rey se despierta temprano y pregunta al resto de los criados por el paradero de Gerineldo. Estos no saben darle respuesta. En otras versiones, el rey se despierta de noche porque sospecha de su hija. Entra sigilosamente en la habitación donde duermen los amantes y deja su espada entre ambos para que sirva como testigo de su presencia. El rey se pregunta qué puede hacer, porque no se ve capaz de matarlos. Al sentir el frío de la espada, la infanta se despierta y, alarmada, le pide a Gerineldo que salga huyendo por el jardín. El rey le intercepta el paso y pide que le explique por qué está tan descolorido. Este le asegura que le ha robado el color una rosa. El rey le pide que no le niegue la verdad y le exige que se case con la infanta. Este se niega porque le ha prometido a la Virgen que nunca se casaría con una mujer de la que hubiese gozado con anterioridad. En algunas versiones, Gerineldo es condenado a muerte, pero escapa hacia tierras lejanas, mientras que la princesa queda en palacio deshonrada o embarazada.

  12. Partitura: 
  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 

    Mañanita, mañanita,     mañanita de San Juan,
    mientras mi caballo bebe,     niña, te he de echar un cantar,
    que los pájaros que vuelan      se pararán a escuchar.

    ―Gerineldo, Gerineldo,     mi camarero pulido,
    si te pillara esta noche,     y en mi cuarto a mi albedrío.
    ―Como soy vuestro criado,     con la fe os quedáis conmigo.
    ―No me burlo, Gerineldo,     que de veras te lo digo.
    A las diez, se acuesta el rey        y a las once está dormido―.
    Y a esto de las once y media     Gerineldo va al castillo,
    con zapatillas de seda      para no ser conocido.
    Al subir por las escaleras,     al encuentro le ha salido,
    le ha echado manos hacia el cuello,  y en su lecho le ha metido,
    con suspiros de uno y otro,     los dos quedaron dormidos.
    A esto que llega la hora     que el rey da vuelta al castillo,
    se ha encontrado a Gerineldo  con la princesa dormido.
    ―¿Dios mío, qué hago ahora     para yo ser conocido?
    ¿Cómo mato a la princesa?,     queda mi reino perdido,
    y si mato a Gerineldo     que lo crié desde chico.
    Pondré la espada por medio    pa que sirva de testigo―.
    Con el frío de la espada     se despertaron los dormidos.
    ―Despiértate, Gerineldo,     que ya somos conocidos.
    ―¿Dios mío, qué hago ahora     para no ser conocido?
    Me iré por el jardín     cogiendo rosas y lirios―.
    Y el rey que estaba al acecho     y al encuentro le ha salido.
    ―¿Dónde vienes, Gerineldo,     tan triste y tan colorido?
    ―Del jardín de la princesa     de coger rosas y lirios.
    ―No lo niegues, Gerineldo,        con la princesa has dormido.
    ―Tengo el juramento hecho     por la Virgen de la Estrella,
    mañanita por la noche,      he de casarte con ella.