Conde Niño

Referencia: 
1125r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Juan Gallardo Nieto
  3. Edad del informante: 
    80
  4. Localidad: 
    Martos
  5. Provincia: 
    Jaén, España
  6. Recopilador: 
    José Checa Beltrán, Domingo Jiménez Liébana y Juan Checa Beltrán
  7. Fecha de registro:

    Domingo, 7 Diciembre, 1980
  8. Notas: 

    En esta versión se repiten los versos 2, 4, 12, 14 , 16 y 18.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0049

    Versión publicada en Checa Beltrán (2005: 56-57)

    Fuentes primarias
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 11); Armistead (1978: P2 [J1]); Atero Burgos (2003: n.º 4); Checa Beltrán (2005: n.º 1); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 3 y 4); Piñero Ramírez (1996: n.º 2); Piñero Ramírez (2004: n.º 1); Piñero Ramírez (2014: n.º 8); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: p. 389).

  10. Resumen: 

    El conde canta mientras su caballo se detiene a beber agua. Al escucharlo la reina, confunde su voz con la de una sirena, impresión que la infanta desmiente al desvelar que es su amante quien canta. La reina ordena que atrapen y maten al conde. En algunas versiones, la infanta organiza el entierro del conde y profetiza que ella también morirá pronto; en otras, acude a casa de su tía o de su tío en busca de consuelo y desde allí ve pasar la comitiva fúnebre, o bien el tío se muestra piadoso y decide organizar el entierro. Finalmene, la infanta muere de tristeza y entierran su cuerpo en la misma iglesia en la que yace el conde, aunque ella ocupa una posición más cercana al altar debido a que posee sangre real. Los desenlaces pueden ser muy variados: 1) de la tumba de la muchacha o en medio de las dos tumbas, nace un rosal que contiene un letrero inculpando a la reina; esta lo manda arrancar, pero cuanto más lo cortan, más florece; 2) de la tumba de la muchacha nace un manantial que cura la ceguera o la cojera; la reina, que ha perdido la vista o una pierna, intenta utilizarla, pero la infanta se niega a darle agua y le reprocha su mala acción o la deja coja de los dos pies; 3) de la tumba de ella nace un rosal y de la de él un espino que logran alcanzarse; la reina los manda cortar y las almas de los amantes se convierten en dos aves que vuelan juntas por el cielo; 4) en algunas versiones, se encadenan todos estos elementos y se añade alguno más, como por ejemplo, la conversión de las almas en olivos, que le traban el paso a la reina cuando va a misa o le rasgan el delantal o el vestido; el intento frustrado de la reina de dar muerte a las aves o la conversión de los amantes en ermita y en altar de donde brota una fuente curativa que se seca cuando la reina acude a ella.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 
    Mañanita de San Juan,     salía el conde a pasear,
    a darle al caballo agua     a la orillita del mar:
    —Mientras mi caballo bebe,     una copla voy a cantar
    para que la oiga mi novia     desde el palacio real.
    —Mira, niña, cómo canta     la serena de la mar.
    —No es la serenita, madre,      ni tampoco el serenal,
    que es el hijo del rey conde,     que por mí penando está—.
    Cuando la madre se entera,     lo ha mandado matar:
    —Que lo maten, que lo maten     y le den tres puñalás,
    y al caballo le den una,     que está en la orilla del mar—.
    Cuando la niña se entera,     lo ha mandado enterrar:
    —Que lo entierren y lo pasen     por el palacio real.
    Adiós, conde de mi alma,     yo me quedo y tú te vas.
    Dentro de los cuatro días     a tu ladito he de estar—.
    Pasa uno, pasan dos      y la reina mala está;
    pasan tres, pasan los cuatro     y la reina ha muerto ya.
    Ella, como hija de reina,     la entierran en el altar;
    pero él, como hijo de conde,     cuatro pasos más allá.
    En medio de aquella tumba,     ha nacido allí un rosal
    que, contra más lo recortan,     más rosas echa el rosal.
    Eso será alguna tumba     que en la gloria debe estar.