Conde Niño

Referencia: 
0147r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    María Antonia Rivaherrera
  3. Edad del informante: 
    88
  4. Localidad: 
    Madrid
  5. Provincia: 
    Madrid, España
  6. Recopilador: 
    David Mañero Lozano
  7. Fecha de registro:

    Domingo, 27 Diciembre, 2015
  8. Notas: 

    Títulos alternativos: "Conde Olinos", "Conde Olivos", "Amor más poderoso que la muerte", "El amor que venció la muerte", "Los amantes perseguidos", "Los dos amantes", etc.

    En esta versión, se repiten el tercer y cuarto octosílabo.

    La informante indica que aprendió este romance de su madre, que vivió siempre en Madrid, aunque conjetura que esta pudo aprenderlo durante una estancia en Calamocha, Teruel.

    Ocupación y otros datos de la informante: La informante nació en Madrid, si bien residió en Medina de Pomar (Burgos) entre los cinco y los nueve años, y posteriormente en otras localidades como Teruel y Valencia, hasta asentarse definitivamente en Madrid. Se ha dedicado a impartir clases particulares a niños, además de trabajar como gobernanta de hotel en Buenos Aires, Coruña y Madrid

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0049

    Fuentes primarias 
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 11); Armistead (1978: P2 [J1]); Atero Burgos (2003: n.º 4); Checa Beltrán (2005: n.º 1); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 3 y 4); Piñero Ramírez (1996: n.º 2); Piñero Ramírez (2004: n.º 1); Piñero Ramírez (2014: n.º 8); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: p. 389).

  10. Resumen: 

    El conde canta mientras su caballo se detiene a beber agua. Al escucharlo la reina, confunde su voz con la de una sirena, impresión que la infanta desmiente al desvelar que es su amante quien canta. La reina ordena que atrapen y maten al conde. En algunas versiones, la infanta organiza el entierro del conde y profetiza que ella también morirá pronto; en otras, acude a casa de su tía o de su tío en busca de consuelo y desde allí ve pasar la comitiva fúnebre, o bien el tío se muestra piadoso y decide organizar el entierro. Finalmene, la infanta muere de tristeza y entierran su cuerpo en la misma iglesia en la que yace el conde, aunque ella ocupa una posición más cercana al altar debido a que posee sangre real. Los desenlaces pueden ser muy variados: 1) de la tumba de la muchacha o en medio de las dos tumbas, nace un rosal que contiene un letrero inculpando a la reina; esta lo manda arrancar, pero cuanto más lo cortan, más florece; 2) de la tumba de la muchacha nace un manantial que cura la ceguera o la cojera; la reina, que ha perdido la vista o una pierna, intenta utilizarla, pero la infanta se niega a darle agua y le reprocha su mala acción o la deja coja de los dos pies; 3) de la tumba de ella nace un rosal y de la de él un espino que logran alcanzarse; la reina los manda cortar y las almas de los amantes se convierten en dos aves que vuelan juntas por el cielo; 4) en algunas versiones, se encadenan todos estos elementos y se añade alguno más, como por ejemplo, la conversión de las almas en olivos, que le traban el paso a la reina cuando va a misa o le rasgan el delantal o el vestido; el intento frustrado de la reina de dar muerte a las aves o la conversión de los amantes en ermita y en altar de donde brota una fuente curativa que se seca cuando la reina acude a ella.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 

    Caminaba el conde Olinos,     mañanita de San Juan,
    a dar agua a su caballo     a las orillas del mar.
    ―Bebe, mi caballo, bebe.     Dios te me libre del mal,
    del mal que en la tierra nace     y de la furia del mar―.
    Desde las torres más altas     la reina le oyó cantar.
    ―Mira cómo canta, hija,     la sirenita del mar.
    ―No es la sirenita, madre.     Ella tiene otro cantar,
    que es la voz del conde Olinos,     que penando por mí está.
    ―Si es la voz del conde Olinos,     yo le mandaré matar,
    que para casar contigo     le falta sangre real―.
    ―Guardias ―mandaba la reina―,     al conde Olinos matar.
    Que le maten a lanzadas     y echen su cuerpo a la mar―.
    Él murió a la media noche     y ella a los gallos cantar.