Conde Claros en hábito de fraile

Referencia: 
0741r
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Germán Fernández Mencía
  3. Edad del informante: 
    76
  4. Localidad: 
    Alares de los Montes
  5. Provincia: 
    Toledo, España
  6. Recopilador: 
    Amalio Sánchez López, perteneciente al equipo dirigido por Jerónimo Anaya Flores
  7. Fecha de registro:

    Jueves, 30 Diciembre, 1982
  8. Notas: 

    El romance se recogió en Valdeazores (Toledo).

    El informante indica que este romance tiene por título La Quiselda.

    En esta versión, se repiten los versos pares hasta el 8; después, se repiten los versos 12, 13, 14, 16, 18, 20, 22, 24 y 26.

    Al repetir los versos, se producen las siguientes variantes: v. 4b: "se diría"; v. 16b: "la carta te lo dirá"; v. 20a: "ha llegado".

    Otros datos del informante:
    Germán es natural de Alares de los Montes.

  9. Bibliografía: 

    IGRH: 0159

    Fuentes primarias  
    Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 2); Armistead (1978: P2 [B]); Atero Burgos (2003: n.º 3); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 38); Piñero Ramírez (1996: n.º 1); Piñero Ramírez (2014: n.º 6).

  10. Resumen: 

    Una dama es requerida por un caballero, que le promete mantener su amor en secreto. El amante cuenta su aventura en la corte, con tan mala fortuna de que llega a los oídos del padre de la muchacha. En otras versiones, la descubre un criado, que se lo cuenta a su padre. Este la encierra en un pozo o en un cuarto. Pasados unos días, unos familiares le comunican que va a ser quemada. La muchacha implora la presencia de un ángel, un pájaro o un familiar para hacer llegar a su antiguo amante una carta donde le informa de su situación. El conde accede a salvar la vida de la muchacha porque lleva en el vientre a un hijo suyo. El día en que se disponen a quemarla, aparece el amante, quien, vestido de monje o de clérigo, exige confesar a la joven. Le pregunta cuántos amantes ha tenido y ella responde que solo uno. El conde le desvela su identidad, huye con ella a caballo y se casan. En otras versiones, el conde se descubre y detiene la ejecución.

  1. Categoría:

    Romancero
  2. Subcategoría:

    1.2. Romances de referente carolingio y caballeresco
  3. ¶: 
    Quiselda se paseaba     por sus largos corredores,
    con su vestidito blanco,     que la arrastran los faldones.
    (Y) el duque de Montabán     se ha enamorao de amores.
    ―No, señor, que soy muy niña;     ¿qué dirían por la corte?―.   
    (Y) a otro día por la mañana,     por la corte se decía
    que el conde de  Montalbán     había dormío con la niña.
    Los padres de Quisel dicen:     ―¿Si será mi Quiseldita?
    Y en caso que no lo fuera,     las venas serían en parrillas―.
    La han echado una condena,     que no la resiste nadie:
    ―He de meterla en un pozo,     que se la pudran sus carnes.
    ―¡Si tuviera un pajarillo     de esos que saben volar,
    yo le escribiría una carta     (y) a el conde de Montabán!―.
    Ya ha bajado el pajarillo,     porque Dios l’ha hecho bajar.
    Quisa ha escribido la carta     que el pájaro va a llevar.
    ―Pajarillo, pajarillo,     ¿tú a mí me quieres hablar?
    ―No, señor, yo no le hablo,     que la carta te lo dirá―.
    Cogió la carta en su mano     y ha empezado a letrear:
    ―Si la queman, que la quemen,     a mí no me importa na―.
    Y ha cogido su caballo,     vestido de cura va,
    y ha llegado al mesmo tiempo     que la iban a quemar. 
    ―Deténgase, la justicia,     la vara de la humildad,
    que Quiseldita es muy niña     y tiene que confesar. 
    Y sus padres le contestan:     ―Quisi ya está confesá,
    que la ha confesao el obispo     y la ha dao la bofetá.
    La ha montado a su caballo,     él delante y ella atrás,
    y a la metá del camino     la ha empezado a preguntar:
    ―¿Cuántos besos te habrán dado     los mocitos de tu igual?
    ―Tan solo me ha dado uno     el conde de Montalbán,
    que decían que era muy bueno,     conmigo lo hizo muy mal.
    ―No lo haría mu mal contigo,     cuando entre sus brazos vas,
    y en el pueblo más cercano     nos tenemos que casar―.
    Ya convidan a la boda,     pronto se van a casar,
    y los que estamos presentes     un trago vamos a echar. [Com.]
     
    [Com.: Fin de la primera parte.]