El tontucio que requiebra a una muchacha

Referencia: 
0490n
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Juana García González
  3. Edad del informante: 
    83
  4. Localidad: 
    Cazorla (Sierra de Cazorla)
  5. Provincia: 
    Jaén, España
  6. Recopilador: 
    David Mañero Lozano y Manuel Rodríguez Arévalo
  7. Fecha de registro:

    Jueves, 24 Mayo, 2018
  8. Notas: 

    Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del MINECO “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P).

    Agradecemos la colaboración de Raúl Sánchez Guerrero, responsable del Centro de Adultos de Cazorla (Jaén), y de Jovita Rodríguez Bautista, coordinadora de Centros de Adultos de la comarca de la Sierra de Cazorla.

    Otros datos de la informante:

    Juana nació y se crio en un cortijo cercano a Cazorla.

  1. Categoría:

    Narrativa
  2. Subcategoría: 
    1.3. Cuentos humorísticos
  3. ¶: 
    Un hombre, ¡un mocico!, que iba | era tontucio, pero no tonto del to, y madrugaba toas las mañanas a por leña. Y se encontraba en la sierra, en las afueras, con una muchacha mu gua-, mu guapa. Le decía:
    —¡Muchacha!, como estás colorá, como estás colorá, como estás con tu madre, no te digo na—.
    Y decía ella:
    —Y el que enferme de amores, ¿cómo estará?—.
    Y ya se callaba, si ya no sabía qué contestarle.
    A otro día pasaba por la leña otra vez:
    —¡Muchacha!, como estás colorá, como estás colorá, como estás con tu madre, no te digo na.
    —Y el que enferme de amores, ¿cómo estará?—.
    Y él ya estaba cabreao. Y sintió él decir en, donde los abogaos, que sabían muchas cosas. Dice: “Pues yo voy a un abogao”. Dice: "¿Ves, que me pasa esto". Dice:
    —Pues mira, tú mañana, cuando pases por la leña y le digas algo, que te diga: “¿Cómo? | Los enfermos de amor, ¿cómo estarán?”, le dices: “En logrando su intento, se le quitará”—.
    Bueno, pues que se | No durmió aquella noche de pensar en lo que le iba a decir a la, a la mocica.
    Y sube y dice:
    —¡Muchacha!, como estás colorá, como estás colorá, como estás con tu madre, no te digo na—.
    Dice:
    —Y el que enferma de amores, ¿cómo estará?—.
    Dice:
    —Logrando sus intentos, se le quitará—.
    Dice:
    —¡Ve al médico!—.
    Dice:
    —Eso no hay san ni santo que salve —dice—, sea guisao o no sea guisao, cinco duros me ha costao en casa de un abogao.
  4. Subcategoría

    1.3. Cuentos humorísticos