Anécdota sobre el romance de García y Galán

Referencia: 
0397n
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Joaquina Sampedro
  3. Edad del informante: 
    55
  4. Localidad: 
    Santiago de la Requejada
  5. Provincia: 
    Zamora, España
  6. Recopilador: 
    Joaquín Díaz González, Félix Pérez y José Antonio Ortega
  7. Fecha de registro:

    Jueves, 1 Enero, 1981
  8. Notas: 

    Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00010A 12)

    En los fondos del Museo Joaquín Díaz podemos encontrar grabaciones en video del gaitero interpretando alguno de los temas de esta entrevista.

    Otros datos de los  informantes:

    Manuel es el gaitero de Santiago de la Requejada. Joaquina y Severiano son su mujer y su hijo.

  1. Categoría:

    Narrativa
  2. Subcategoría: 
    3.10. Anécdotas
  3. ¶: 
    Joaquina:
    Manos divinas tenéis
    las jóvenes galleguitas
    para bordar las camisas
    y las insignias bonitas.
     
    De García y de Galán. Entonces, ellos [¿…?] era la letra también. Bajábamos por una pradera que hay muy grande, que hay unos perros muy grandes por ahí. Bueno, empezaron a ladrar los perros; venga a ladrar los perros, venga los perros. Cuando nos salen un par de guardias.
    —¿Ustedes no saben que está prohibida la música esta?
    —No, ya verá—.
    Se metían entre los paletos estos, que son paletos. ¿Cómo llamaban a los paletos, Manolo? Esto…, son cosas altas que se crían en el campo. Aquí, en las tierras con mucha…
    Recopilador: —¿Cucañas?
    Joaquina: —No, así de estatura pero… Algunos le llaman… No son paletos. ¿Cómo le llaman? Y claro, ellos estaban metidos, tenían unos caballos lejos en una…, en un chisme que bajaba y le llamamos aquí cabuercas; en una lomita que hacía. Y ellos han salido [¿…?] y los perros [¿…?]:
    —¡Uy, qué bonito! ¡Vete a por él! ¡Vete a por él! ¡Vete a por él!—.
    Y canta que canta, [¿…?] Y decían también, luego los perros.
    —Hombre, si quieren disparar, disparan, pero no…—.
    Bueno, cuando ya dicen:
    —Oiga, chicas, jóvenes, ¿ustedes no saben que esa música está prohibida?—.
    Nosotras nos callamos. Estaba andando | Otro que andaba allí cerca, que era [¿…?]
    —¡Ay de nosotras! ¡Ay, que nos llevan presas!—.
    Y juntamos el ganao; en aquel momento, juntamos los ganaos. Bueno, nos hicimos un poco las tontas por allí, pero ya con un miedo… Y le decía yo:
    —Es que si ven que tenemos miedo, nos tratan peor—.
    Bueno bajamos.
    —¡Bajan para acá ustedes!
    —¡Chiva, chiva!—.
    Bajamos, bajamos, pero el ganao [¿…?]
    Le decía, decía:
    —A ver si nos va a robar un cordero o algún cabrito después de estar culpadas—.
    Dice:
    —¿Usted no sabe que está prohibida la…, la música esta y todo lo que está hablando de los tiros?—.
    Le digo.
    —No, señor, de eso nada. La música esta, ¡hombre!, es de Franco.
    —¿Cómo que es de Franco?—.
    Digo:
    —La música está prohibida, pero la letra, no—.
    Los dejamos con una puerta en [¿...?]. Empezamos a cantarla y dice:
    —Bien, bien, bien, ¿dónde la han aprendido?
    —En unas coplas que ha mandado [¿la maestra?]—.
    Y era cierto, claro, pero una música muy boni-, era muy, muy bonita, ¿eh?
  4. Subcategoría

    3.10. Anécdotas