A tu puerta hemos llegado + Los sacramentos de amor

Referencia: 
0774c
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Purificación Hernández
  3. Edad del informante: 
    84
  4. Localidad: 
    Serranillos
  5. Provincia: 
    Ávila, España
  6. Recopilador: 
    David Mañero Lozano
  7. Fecha de registro:

    Lunes, 1 Agosto, 2016
  8. Notas: 

    La informante repite los versos pares en la primera de las canciones engarzadas.

    La canción "Los sacramentos de amor" aparece en el IGRH con la referencia 0211.

    Ocupación de la informante: ha desempeñado diversas ocupaciones, como la confección de zapatillas y de ropa, el trabajo como jornalera y niñera, además de otras labores que le permitieron permanecer en Serranillos, sin tener que dedicarse al servicio fuera del pueblo. Su padre fue vendedor itinerante.

  9. Bibliografía: 

    Fuentes primarias de "Los sacramentos de amor"
    Atero Burgos (2003: n.º 123); Piñero Ramírez (1996: n.º 116); Piñero Ramírez (2004: n.º 78); Piñero Ramírez (2014: n.º 15).

  1. Categoría:

    Cancionero
  2. Subcategoría:

    1. Amor y desamor
  3. ¶: 

    —Desde la otra puerta a aquí     he venido a la carrera,
    por ver si podía ser     mi llegada la primera.
    Desde la otra puerta a aquí     he venido en adelante,
    por ver si podía ser     la primera que te cante.
    A tu puerta hemos llegado     veinticinco caballeros;
    saca veinticinco sillas     si quieres que nos sentemos.
    A tu puerta hemos llegado     veinticinco y en cuadrilla;
    si quieres que nos sentemos     saca veinticinco sillas.
    A tu puerta hemos llegado     con intención de cantar;
    hija de tan buenos padres,     tu licencia nos darás.
    —La mía ya la tenéis,     la de mis padres también,
    pero el llegar y cantar     que yo os lo pediré.
    —Es dicha muy bien llegada,     y con ésta ya va una:
    te digo que eres el sol,     te digo que eres la luna.
    Es dicha muy bien llegada,     y con ésta ya van dos:
    te digo que eres la luna,     te digo que eres el sol.
    Es dicha muy bien llegada,     y con ésta ya van tres:
    ojos de garza morena,     ¡qué lindo mirar tenéis!
    Es dicha muy bien llegada,     y con ésta ya van cuatro:
    eres el árbol que lleva     la flor del verde naranjo.
    Es dicha muy bien llegada,     y con ésta ya van cinco:
    ojos de garza morena,     ¡qué mirar tenéis tan lindo!
    Es dicha muy bien llegada,     y con ésta ya van seis:
    ojos de garza morena,     ¡qué lindo mirar tenéis!
    Es dicha muy bien llegada,     y con ésta ya van siete:
    por ti vasito de agua,     por ti vasito de leche.
    Es dicha muy bien llegada,     y con ésta ya van ocho:
    eres el árbol que lleva     la flor del verde bizcocho.

    [Com. 1: Ahora van los sacramentos, detrás de esto.]

    Los sacramentos, zagala,     te venimos a cantar;
    arrodíllate en la cama     si lo quieres escuchar:
    El primero es el bautismo,     bien sé que estás bautizada
    en la pilita de Cristo     para ser buena cristiana.
    Segundo, confirmación,     bien sé que estás confirmada,
    que te confirmó el obispo     y te dio una bofetada.
    El tercero, penitencia,     que yo jamás la cumplí,
    que me dijo el confesor     que me apartara de ti.
    El cuarto, la comunión,     cuando baja el padre eterno,
    con el cáliz en la mano,     la consagración haciendo.
    El quinto, la extremaunción,     la que dan a los enfermos,
    que cuando yo estuve mala     también a mí me la dieron.
    El sexto, la comunión,     la que dan a los enfermos,
    que cuando yo estuve mala     también a mí me la dieron.
    El séptimo, matrimonio,     que es lo que vengo a buscar,
    las palabras que me diste     no te volverás atrás.
    Mañana por la mañana,     entre las ocho y las nueve,
    te pregunta el señor cura     tres veces que si le quieres.
    Y tú le responderás     con muchísima vergüenza:
    “Yo le quiero y le requiero,     y estoy a sus obedencias”.
    Mañana por la mañana,     entre las nueve y las ocho,
    te pregunta el señor cura     que si quieres a tu esposo.
    ―Ahí te la entregó, Isabel,     bien calzada y bien vestida,
    por Dios, te pido, Isabel,     que no la des mala vida.
    Ahí te la entregó, Isabel,     bien vestida y con zapatos,
    por Dios, te pido, Isabel,     que no la des malos ratos. [Com. 2]
    —Por Dios, te pido, Fulano,     que no olvides esta casa,
    que de la soga más larga     ésta es la que más te arrastra.
    Por Dios, te pido, Manuel,     por la Virgen del Carmen,
    que nos trates a Isabel     como le han tratao sus padres.
    En el cuarto que tú duermes     hay un lindo garrafal,
    donde cuelgas los vestidos     cuando te vas a acostar.
    En el cuarto que tú duermes     hay una fuente que mana,
    donde te lavas los pies     cuando te vas a la cama.

    Allá va la despedida,     la despedida y nos vamos,
    que estamos haciendo falta     en el sitio que no estamos.
    Allá va la despedida,     la que echan los del Goloso:
    “La que no tenga marido     que se venga con nosotros”.
    Allá va la despedida,     el que echan los andaluces:
    “En un pañuelo de seda     lleno de naranjas dulces”.
    Allá va la despedida,     la que echó Cristo en el campo:
    “Gloria al padre, gloria al hijo,     gloria al Espíritu Santo”.
    Allá va la despedida,     la que echó Cristo en Belén:
    “Quien nos ha juntado aquí     nos junte en la gloria”.
    Amén.

    [Com. 2: Y eso es ya al novio, Fulano. Ahí te la entrego, Fulano. Pero bueno, es igual, el cantar es el mismo.]