Toíto te lo consiento

Referencia: 
2250c
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    María Andrea Camacho Colodro
  3. Edad del informante: 
    87
  4. Localidad: 
    Peal de Becerro (Sierra de Cazorla)
  5. Provincia: 
    Jaén, España
  6. Recopilador: 
    Manuel Rodríguez Arévalo
  7. Fecha de registro:

    Miércoles, 6 Junio, 2018
  8. Notas: 

    Se trata de un famoso tema compuesto por Rafael de León y popularizado por el cantaor Pepe Pinto.

    Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del MINECO “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P).

    Agradecemos la colaboración de Miguel Cuadros Arias, responsable del Centro de Adultos de Peal de Becerro (Jaén), y de Jovita Rodríguez Bautista, coordinadora de Centros de Adultos de la comarca de la Sierra de Cazorla.

    Otros datos de la informante:
    María Andrea nació en Peal de Becerro, donde ha residido siempre. Su madre era natural de Peal de Becerro y su padre, de la pedanía de Toya. Trabajó en el sector agrícola. Escribe poemas como afición.

  1. Categoría:

    Cancionero
  2. Subcategoría:

    20.3. Textos oralizados y de autor. Canciones aprendidas de la radio y los discos (coplas, zarzuela, flamenco, corridos, etc.)
  3. ¶: 
     
    Toíto te lo consiento
    menos faltarle a mi madre,
    que a una madre no se encuentra
    y a ti te encontré en la calle.
    Vete si no te tiene cuenta.
     
    ¿Te acuerdas de aquella copla
    que escuchamos aquel día
    sin saber quién la cantaba
    ni de qué rincón salía?
     
    Pero es bonita la copla
    y entra bien por soleares:
    “Toíto te lo consiento
    menos faltarle a mi madre”.
     
    Casualmente, me he enterao
    que le faltastes ayer,
    y nadie me lo ha contao,
    nadie, pero yo lo sé.
     
    Yo tengo mi corazón
    entre dos amores repartío.
    Si uno me encuentro llorando,
    es porque otro lo ha ofendío.
     
    Y mira, nunca me quejo
    de tus caprichos constantes;
    ¿quieres un vestío?, catorce;
    ¿quieres un reloj?, de brillantes.
     
    No me importa que la gente
    vaya de mí murmurando
    que si para ti soy un muñeco,
    que si me has quitao el mando,
     
    que en la diestra y en la siniestra
    tienes un par de agujeros
    por donde se van los baños
    de ríos de mis dineros.
    ¿Y a mí qué?
     
    Por tal de que tú nunca
    de mi lao te desepares,
    toíto te lo consiento
    menos faltarle a mi madre.
     
    Porque ese mimbre de luto
    que no levanta su voz,
    que en seis años no ha tenido
    contigo ni un sí o un no.
     
    Que anda como una pavesa,
    que no gime ni suspira,
    que se le llenan los ojos
    de gloria cuando nos mira,
     
    que en las candelas del hijo
    consumió su juventud
    cuando era cuarenta veces
    mucho más guapa que tú.
     
    Tienes que hacerte la cuenta
    que la has visto en los altares
    y hincarte de rodillas
    antes de hablarle a mi madre.
     
    Conque a ver si tu conciencia
    se aprende esta copla mía,
    muy semejante a aquel cante
    que escuchamos aquel día
    sin saber quién lo cantaba
    ni de qué rincón salía.
     
    Desde la cuna,
    a mi madre de mi alma
    la quiero desde la cuna.
    ¡Por Dios no me la avasalles!,
    que madre no hay más que una
    y a ti, te encontré en la calle.