Romance de la reina Mercedes

Referencia: 
1530c
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Mercedes López Ramos
  3. Edad del informante: 
    43
  4. Localidad: 
    Ciudad Real
  5. Provincia: 
    Ciudad Real, España
  6. Recopilador: 
    María del Prado Cuenca Redondo, perteneciente al equipo dirigido por Jerónimo Anaya Flores
  7. Fecha de registro:

    Lunes, 10 Enero, 1983
  8. Notas: 

    La informante asegura que lo aprendió en la calle y que lo cantaba cuando jugaba con las chicas al corro.

    Es una versión de la célebre canción de Rafael de León, Antonio Quintero y Manuel Quiroga, popularizada, entre otros, por Concha Piquer y Marifé de Triana.

  1. Categoría:

    Cancionero
  2. Subcategoría:

    17. Textos oralizados y de autor
  3. ¶: 
    Una dalia cuidaba Sevilla 
    en el parque de los Mopasién;
    ataviada de blanca mantilla, 
    parecía una rosa de té. 
     
    En Madrid, con chistera y patilla, 
    vino un real mozo muy cortesano
    y a Mercedes besó en la mejilla,
    pues son los niños primos hermanos. 
     
    Y un idilio de amor
    empezó a sonreír,
    mientras cantan en tonos menor
    por las orillas del Guadalquivir.
     
    María de las Mercedes,
    no te vayas de Sevilla,
    que en nardo trocar se puede
    el clavel de tus mejillas.
     
    Que quieras o que no quieras,
    aunque tú no dices nada,
    se nota por tus ojeras
    que estás muy enamorada.
     
    Rosita de Andalucía,
    amor te prendió en sus redes,
    y puede ser que algún día
    de amor te cueste la vida,
    ¡ay!, María de las Mercedes.
     
    Una tarde de la primavera
    Merceditas cambió de color,
    y Alfonsito que estaba a su vera
    va y le dice: —¿Qué tienes mi amor?—.
     
    Y lo mismo que una lamparita
    se fue apagando la soberana,
    y las rosas que había en su carita
    se le volvieron de porcelana.
     
    Y Mercedes murió,
    empezando a vivir;
    en la plaza de Oriente hay dolor;
    para llorarla fue todo Madrid.
     
    María de las Mercedes,
    mi rosa más sevillana,
    ¿por qué te vas de mis redes
    de la noche a la mañana?
     
    De amores son mis heridas
    y de amor mi desengaño,
    al ver que dejas la vida
    a los dieciocho años.
     
    Adiós, princesita hermosa,
    adiós, carita de rosa,
    adiós, mi querida esposa,
    ¡ay! María de las Mercedes.