La molinera

Referencia: 
1163c
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Herminia López Viñolo
  3. Edad del informante: 
    39
  4. Localidad: 
    La Herradura de Albuñol
  5. Provincia: 
    Granada, España
  6. Recopilador: 
    Antonia Fernández Ormeño y Jerónimo Anaya Flores
  7. Fecha de registro:

    Viernes, 19 Enero, 1979
  8. Notas: 

    La informante repite los versos 7 y 8.

    La canción se recogió en Madrid, donde estaba hospitalizada la informante.

    Sobre ésta y otras canciones manifiesta: "Nos juntamos en rueda, nos juntamos así en pelaeros de maíz, en panizos, y nos poníamos a…, a hacer un corro, así como estamos ahora aquí, y nos echábamos las…, las…, las… el maíz, las panochas, en la falda,  y nos poníamos a cantar El carcelero me ronda, La molinera, todas…, todas estas que… ǀ Y cuando cantábamos en el campo, pues a… Los cortijeros…, Los cortijeros, Los merceores… ǀ A la parva, nos poníamos también a la trilla, a trillar, y nos poníamos a la… ǀ Cuando éramos niñas, pues cantábamos a la rueda, la rueda de Matarí, lerí, lerile, En el fondo del mar están las llaves, to eso…, luego también…, pues… ésa, ¿cómo se llama?,  la del… Jardinera, tú que entrastes en el jardín del amor, de las flores que regastes dime cuála es la mejor".

    Ocupación y otros datos de la informante:

    La informante está casada, y tiene seis hijos. Nació en La Herradura de Albuñol (Granada) y vive en San Agustín (Almería). Solo escribe su nombre, y apenas lee. Se dedica a las faenas del campo y de la casa.

  1. Categoría:

    Cancionero
  2. Subcategoría:

    1. Amor y desamor
  3. ¶: 
    Molinera, molinera,    
    ¡qué descoloría vas!;
    desde que echaron las quintas,      
    tú no paras de llorar.
     
    Tú no paras de llorar,    
    tú no paras de sufrir;
    molinera, molinera,   
    de pena vas a morir.
     
    ―Si me muero, que me entierren,   
    las campanas que me doblen;
    los ojos de mi moreno,    
    si quieren llorar, que lloren.
     
    Los ojos de mi moreno  
    ni son chicos ni son grandes,
    que son dos aceitunitas   
    de los árboles frutales.
     
    La mortaja que me hagan,     
    no me la hagan redonda;
    mira que si tiene picos,    
    mira que no me la ponga.
     
    Y el ataúd que me hagan     
    no me lo peguen con clavos,
    me lo pegue mi moreno    
    con un beso de sus labios.