La feria y el cortijero

Referencia: 
1754c
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Encarna Ruiz
  3. Edad del informante: 
    75
  4. Localidad: 
    Priego de Córdoba
  5. Provincia: 
    Córdoba, España
  6. Recopilador: 
    Miriam Pimentel García e Irene Pimentel Reina
  7. Fecha de registro:

    Miércoles, 3 Enero, 2018
  8. Notas: 

    Se trata de una versión del poema La feria y el cortijero, escrito por el prieguense Manuel Muñoz Jurado, apodado "El Morenico".

    Notas léxicas:

    el Llano: se trata de una famosa plaza de Priego.

    Otros datos de la informante:

    Encarna nació en Priego de Córdoba, aunque durante su niñez vivió en una pedanía cercana, llamada Aldea de la Concepción. Se ha dedicado a tareas agrícolas y ha sido casera de La Ginesa, antigua casa de campo de Niceto Alcalá-Zamora, durante nueve años.

    Elena Pimentel, cuya voz ha quedado registrada en el archivo sonoro, es amiga de la familia de Encarna.

  1. Categoría:

    Cancionero
  2. Subcategoría:

    19. Textos oralizados y de autor
  3. ¶: 
    Un cortijero muy joven
    tunillo y modernizado
    vino a la feria este año
    quedando de ella asombrao.
     
    Loco de contento, vuelve
    al cortijo emocionao
    a contárselo a su padre
    lo que había disfrutao:
     
    —¡Ajú, papa, qué feriazo!,
    las calles llenas de gente
    con altavoces zumbando.
     
    Unos comen papas fritas,
    otros el helao chupando,
    otros vendiendo corbatas
    y to el mundo trajinando.
     
    Llenico to de cachuchos,
    que no cabía un garbanzo;
    y de turrón, más que nunca;
    tos los puestos rebosando.
     
    Me jarté de tejeringos,
    con chocolate pelando,
    me subí en los caballicos,
    y me monté en el látigo.
     
    ¡Nunca lo hubiera yo jecho
    meterme en aquel trajín!
    El estógamo se puso
    inframao como un cojín.
      
    Cuando ya me aserené
    de aquel terrible mareo,
    me curé con un Tan Tan
    y me fui hacia el Paseo.
     
    Allí se estaba en la gloria
    con aquellos riflectores
    cuajaícos de muchachas
    más bonicas que las flores.
     
    Había un jardín por dentro
    con muchas flores y plantas;
    en el techo farolicos
    con luces verdes y blancas.
     
    Bailaban allí toiticos
    sobre una fuente muy larga;
    ¡qué bonico estaba aquello
    con los chorricos del agua!
     
    Y luego me fui volando
    por el Llano* a ver el circo;
    aquello tiene mandanga,
    ¡ajú, papa, qué bonico!
     
    Unas mujeres había,
    ¡por lo menos veinticinco!,
    que corrían por la nieve,
    sin menear el jocico.
     
    Un saltarín dando trechas
    jugando con un payazo,
    era reventar de risa.
    ¡Ajú, papa, qué feriazo!
     
    Papa, vende la yunta
    la cochina y el borrico
    y compra una casa en Priego,
    que quiero ser señorico.
     
    [Com. 1: Eso era un hombre que había aquí en Priego. Y sabía otras dos más, pero las otras dos es que no me acuerdo na, na, na, na. Es que ya no | Decía | Era un hombre que había aquí en Priego y le dio por…, por contar d’eso, de esas cosas, y decía muchas tonterías.]
     
    [Com. 2:
    Encarna: —Si eso es cuando pusieron | De eso no te acuerdas ni tú. ¿No pusieron una vez la feria en el Paseo las Rosas?
    Elena*: —De eso no me acuerdo yo, Encarna.
    Encarna:—¡Claro, como te vas a acordar! ¿La feria no es, no ha sío de toa la vida de Dios en el Palenque?
    Elena: —Sí, yo la recuerdo toa la vida de Dios en el Palenque.
    Encarna:—En el Palenque. Bueno, pues luego se la llevaron un año, pusieron los caballicos allí en…, en…, al lao de la iglesia aquella, en aquello. Y ya, en aquello estaban las flores, en el chorrico del agua, allí hicieron la caseta. ¡Ya ves tú, la caseta! En el Paseo las Rosas, la caseta; por eso yo digo: “los chorricos del agua. ¡Qué bonico estaba aquello con los chorritos del agua!”
    Elena: —Entonces de eso ya hace años.
    Encarna:—¡Años! ¡Te digo! Tendría yo diecisiete años.]