Eché un limón a rodar

Referencia: 
1210c
  1. Archivo de audio: 
  2. Informante: 
    Natividad Colado
  3. Edad del informante: 
    68
  4. Localidad: 
    Daimiel
  5. Provincia: 
    Ciudad Real, España
  6. Recopilador: 
    Primitiva Muñoz de Morales, perteneciente al equipo dirigido por Jerónimo Anaya Flores
  7. Fecha de registro:

    Martes, 24 Marzo, 1981
  8. Bibliografía: 

    Fuentes primarias
    Atero Burgos (2010: I, n.º 181, con coincidencia en el tercer y cuarto verso: "Yo tiré un limón por alto / y en tu ventana cayó; / hasta los limones saben / que nos queremos los dos").

  1. Categoría:

    Cancionero
  2. Subcategoría:

    1. Amor y desamor
  3. ¶: 
    Eché un limón a rodar,
    en tu puerta se paró;
    hasta los limones saben
    que nos queremos los dos.
     
    Eché un limón para el cielo
    por ver si coloreaba;
    subió verde y abajó verde;
    nuestro querer no se acaba.
     
    Más arriba de tu casa
    me dieron a comer peras,
    y detrás me dieron vino
    para que te aborreciera. [Com.]
     
    En aquel balcón hay luz,
    es que se estarán acostando;
    ¿si será alguien de mi vida
    que se estará desnudando?
     
    Como aquella flor marchita,
    que hay en los azafranares,
    así estará mi corazón
    si a la puerta tú no sales.
     
    Como palo que se quema
    en la lumbre y no echa humo,
    así estarán esta noche
    los corazones de algunos.
     
    Con un corazón que tienes
    y medio que te dé yo,
    juntas corazón y medio
    y yo medio corazón.
     
    Dame un alfiler de amor
    para sacarme una espina,
    para sacarme una espina
    que tengo en el corazón.
     
    Debajo de tu ventana
    tengo que depintar un tren,
    y una rosa catalana
    o un capullo aragonés.
     
    Debajo de tu ventana
    tuve sueño y me dormí,
    y me despertaron tus gallos
    cantando el quiriquiquí.
     
    Quisiera ser aire malo
    y traspasar tus paredes,
    y dormir contigo un rato
    pa ver el dormir que tienes.
     
    Quisiera ser por un rato
    perlilla de tus pendientes,
    para decirte al oído
    lo que mi corazón siente.
     
     
    [Com.: ¡Ay, Dios mío, que ya no me acuerdo!]